1ª Función
“MISIÓN RESCATE” (“THE MARTIAN”)
Para una cinta que ubica la mayor parte de su narrativa en un planeta desolado donde la multiplicidad de factores letales podrían aniquilar fácilmente al personaje principal, “Misión Rescate” es una vibrante, chispeante y en varias escenas jocosa película que no se deja lastrar por la pesadumbre que por genética fílmica yace en historias similares cuando un solo hombre debe sobrevivir con pocos o nulos recursos en un ambiente natural hostil. En el caso de este proyecto, quien luchará denodadamente por evitar su extinción es un astronauta especializado en botánica llamado Mark Watney (Matt Damon, en una de sus acostumbradas actuaciones llena de matices y color que lo consolidan como uno de los histriones más notables en la actualidad), quien es dado por muerto al ser impactado por escombro durante una tormenta que lo asola junto a sus compañeros durante una misión de exploración a Marte. Habiendo superado sus lesiones, el abandonado cosmonauta deberá enfrentar numerosos problemas para asegurar su superviviencia, incluyendo reactivación de módulos arcaicos para comunicarse con la NASA para notificarles su situación, aplicar todos sus “poderes botánicos” para cultivar papas en tierra no apta para ello y mantener su cordura mediante registros audiovisuales constantes donde conversa consigo mismo. El veterano y muy irregular cineasta inglés Ridley Scott (“Alien, El Octavo Pasajero”, “Blade Runner”) comanda esta cinta con firmeza y toma las decisiones correctas para que ésta no se abisme como sus últimas producciones, enfocándose en el crecimiento emocional y psicológico de su protagonista mediante una exposición orgánica de su carácter y personalidad sin sustentarse en manoseos de orden maniqueo o de anclaje emocional, además de no permitir su derrumbe existencial ante su desgraciada situación, tomando cada adversidad con sentido del humor. Otro factor favorable es que, a diferencia de epopeyas espaciales recientes como “Interestelar”, la ciencia aplicada en cada toma de decisiones por el protagonista no rebasa nunca la persecución argumental de pathos dramático, por lo que nunca se abruma al espectador promedio con tecnicismos astrofísicos. Lejos de sumergir la trama en un angustioso torrente de resistencia sideral como en “Apolo 13” (Howard, E.U., 1995) o las depresiones nihilistas de un “Náufrago” (Zemekis, E.U., 2000), esta película se estructura como una aventura briosa y muy bien interpretada al que se le espolvorean mesuradas dosis de factor humano en forma de los incontables esfuerzos por parte de los involucrados en las misiones al planeta rojo de la NASA para traer a Mark de regreso, científicos, astrónomos e ingenieros interpretados por actores de primera línea como Jeff Daniels, Chiwetel Ejiofor y Kristen Wiig, entre otros. Esta es una gratificante experiencia espacial de tenor ligero que cumple su encomienda escapista eficazmente, amén de tratarse de la mejor película de Ridley Scott en años, así que misión cumplida.

2ª Función
“LETRAS EXPLÍCITAS” (“STRAIGHT OUTTA COMPTON”)
El Hip Hop,  así como los corridos norteños o las entonaciones juglares del medioevo, registran y filtran mediante una percepción muy particular los sucesos que marcan, desmarcan y/o enmarcan un cotidiano preso en puntos geográficos y temporales precisos. Las agresivas letras versificadas de esta vía de expresión cultural han sido integrales en la creación de un cuadro expositivo de furiosa vehemencia sobre la inequidad social experimentada por los habitantes de ghettos afroamericanos frente a la represión institucional representada por hordas vestidas en azul marino que escudan sus tropelías con sendas placas como símbolo de mando sobre la ley y el orden. El que dicho instrumento de vocalización sociocultural esté actualmente al servicio de oportunistas e improvisados sedientos de fama y fortuna o que sus raíces melódicas mutaran en expresiones infantiloides y troglodescas como el reggaeton no debilita o nulifica las propiedades constitutivas de propuesta y discurso de un género musical diseñado por y para una etnia que requiere constantes canales para sus catarsis. “Letras Explícitas” es una cinta que toma eventos ocurridos hace casi 30 años e ilustra las posibilidades sobre lo escrito líneas atrás, tomando como punto base la creación del legendario grupo N.W.A (Niggaz Wit Attitude) a finales de los 80’s por los ahora míticos Eric “Eazy-e” Wright (Jason Mitchell), Andre “Dr. Dre” Young (Corey hawkins) y O’Shea “Ice Cube” Jackson (O’Shea Jackson Jr.). La dinámica narrativa de la cinta es interesante, pues mientras atestiguamos el ascenso de la mano de un timador caucásico llamado Jerry Heller (Paul Giamatti, cumplidor como acostumbra) a la cúspide financiera y de popularidad de estos jóvenes provenientes de las conflictivas calles de Compton, análogamente advertimos cómo su música permea la cultura del afroamericano promedio hasta transfigurar sus canciones en himnos de igualdad comunitaria. Un reparto joven que se aplica a un excelente desempeño y la inesperada buena mano del otrora regular director F. Gary Gray unifican un trabajo sobre egos disparados, racialidad entendida a tientas y un proceso de transformación social que tocó al mundo entero (patentizado en las secuencias donde se abordan los disturbios en la ciudad de Los Ángeles ante el incidente de Rodney King). La cinta tiene sus bemoles, como el tratar de deificar a sus personajes sin explorar su psicología a fondo o no ahondar en sus relaciones familiares perdiendo valiosas oportunidades dramáticas, pero termina siendo un ejercicio que sublima lo que en apariencia es golfo o callejero, así que sin importar la sensibilidad melómana del espectador, “Letras Explícitas” es, además de un conjunto de rolas disfrutables, un filme sólido que rapea su historia sin tapujos.

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