El obispo José María de la Torre Martín, quien acaba de cumplir ocho años al frente de la Diócesis de Aguascalientes, reconoció que en algunos ambientes hay desinterés por la confesión, “lo cual hemos constatado”.

Los motivos son muchos, desde la negación de su utilidad hasta la convicción de que el perdón es una cosa privada, entre la propia concilia y Dios; hay a quienes les molesta confesar sus propios pecados ante un sacerdote.

Este desinterés por el sacramento de la Reconciliación, se acentúa por la relajación moral, por el permisivismo, por el hedonismo, por la misma comodidad.

A muchos le pesa el ayuno, aun cuando es exigible dos veces al año; se refirió al Miércoles de Ceniza y al Viernes Santo.

El prelado comentó que prefieren “catafixearlo”, pero cuando se les dice que tienen que hacer obras como visitar a los enfermos, a los ancianos, entonces se muestran renuentes, porque están viendo lo que menos esfuerzo les cueste.

Habló de la dificultad de poner la fe en Dios y sobre todo en su misericordia; al parafrasear al Papa Francisco, dijo que “Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón”.

La Iglesia continúa su misión evangelizadora, ante la pérdida del sentido del perdón, y más del perdón de los pecados, que es la experiencia de la verdad. El mal nunca se anuncia de forma anticipada, pero se mide y se esconde en los pliegues más recónditos de la vida humana, banal y cotidiana, hasta que solamente una mirada aguda, lo puede discernir antes de que estalle.

La Iglesia está llamada como comunidad a una conversión, pero no se trata de una nueva Iglesia, sino de un nuevo modo de ver la Iglesia, que debe conducir a un nuevo estilo de vida eclesial, capaz de descubrir las vísceras internas de la misericordia.

En otro tema, recordó que el próximo domingo de Ramos inicia la Semana Mayor, por lo que “todos debemos estar preparados para la reconversión que tanta falta nos hace”.