Ser feliz es, en esencia, una elección, “las personas pueden elegir ser felices o no”, consideró el doctor Gerardo Macías López, coordinador estatal de Salud Mental del ISSEA, quien dijo que lograr la felicidad no tiene que ver con la capacidad económica de las personas, ya que hay muchos ricos, pero no viven felices.

Explicó que los aspectos que se vinculan más hacia alcanzar la felicidad, están relacionados con disponer de una mejor calidad de vida.

“Una mejor calidad de vida es una definición difícil, la felicidad y el bienestar, incluyen aspectos familiares, personales, económicos y sociales” que las personas deben procurarse para sentirse satisfechos y felices.

En el 2012, la Organización de Naciones Unidas instrumentó una metodología para medir entre la población de los países miembros, qué tan felices son. El resultado fue interesante, porque de los poco más de 156 países en los que se analizó el tema, México obtuvo el lugar número 21 de felicidad de su población, en tanto que Dinamarca se colocó como el país número 1 en el mundo cuya población es mayoritariamente feliz.

En México la mayor parte de su población es pobre, sin embargo, la actitud positiva que los mexicanos muestran ante la vida, les permite sentirse felices, por tanto, dijo, la clave para ser felices es una actitud positiva, ver la vida de manera positiva y trabajar para lograr la felicidad.

Dijo que hay personas que se sienten abrumadas, que atraviesan por problemas emocionales serios, incluso de consumo de sustancias tóxicas; en esos casos, esas personas necesitan buscar ayuda; necesitan pedir ayuda para poder salir adelante en sus problemas emocionales, porque lo más seguro es que sientan tristeza.

Consideró que otro factor vinculado a la felicidad es la salud. Cuando las personas son saludables, cuando cuidan su salud, pueden desarrollar con menos dificultad una actitud positiva y con ello, pueden elegir con facilidad ser felices.

Sin embargo, el especialista en salud mental afirmó que la ausencia de salud no necesariamente se debe traducir en infelicidad, ya que ha habido casos en los que personas, con enfermedades crónicas y con expectativas de vida limitadas, trascurren sus últimos días felices, mostrando una actitud bastante optimista de su situación aún cuando saben que el final de su vida está próximo a ocurrir.

Por tanto, dijo Macías López, ni la pobreza ni la enfermedad son determinantes para que las personas sean infelices; así como el tener dinero, pertenecer a una clase con mayor remuneración económica significa que necesariamente pueden sentirse felices, “todo depende, pues, de la actitud que las personas asuman frente a la vida, frente a los retos que cada quien tiene enfrente”, y el hecho de que las personas, en un acto de voluntad, puedan elegir sentirse felices.