Silvia Guerra

Nuevamente, en un intento desesperado por limpiar su imagen y la de su partido, golpeadas ya por tantos errores y tropiezos, el presidente de México Enrique Peña Nieto pide un perdón irrisorio a los mexicanos.

Por increíble que parezca, dentro del marco de la ceremonia de promulgación de las leyes del Sistema Nacional Anticorrupción en Palacio Nacional, EPN declara que cometió un error en pocas palabras, al emitir estímulos que erróneamente nos hicieran “percibir” que hizo algo malo. En realidad, mucha culpa la echa a la mala información difundida de la situación, ya que él actuó siempre atento a la ley. ¡Por favor!

El pueblo de México está dolido ante tanto cinismo, ante tanta desfachatez, y tanta insistencia a tomarnos por “tontos”; pero esta estrategia de “limpieza de imagen”, de repentina conciencia y admisión de errores, no borrará tantas acciones enfocadas al daño al país y de todos los mexicanos.

Durante la maestría de imagen pública, y en especial en la clase de imagen política, vimos algunas estrategias que un político podía seguir para enfrentar una crisis de imagen. ¿Recuerdan el caso Clinton-Lewinsky? ¿Qué hicieron los asesores de Clinton (maravillosamente en ese momento), para que el presidente de los Estados Unidos de América recuperara el amor y confianza de su pueblo? Aceptar sus acciones, pedir disculpas a su esposa y a la gente de EUA, hacerse ver humano al decir que fue un error de debilidad, decir que un presidente no era invencible, que era simplemente un humano con un gran amor por su país, etc., etc., etc.… Eso lo acercó y lo volvió más humano ante los ojos de su gente.

Estoy de acuerdo que esta situación dista mucho de parecerse a la de Clinton, pero todo pareciera indicar como si los asesores de EPN quisieran replicar la solución utilizada por EUA ante la crisis de imagen de su presidente. Desgraciadamente, para que una estrategia así pueda funcionar, tiene que estar sedimentada en la verdad, cosa que aquí no sucede. Es complicado volver verdad una mentira e intentar que millones de personas la crean.

Señor presidente, no se confunda, el error no fue de percepción nuestra, no fue que la información publicada nos hiciera creer las cosas que no son; el error de usted fue de acción, de soberbia, de traición a su pueblo, de ilegalidad y después, de querernos llamar tontos cuando nos pide perdón porque según usted dice que lo que vemos, no es; o sea, lo percibimos mal.

Pero que conste que no estoy enojada… Que tengan un excelente resto de semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx