Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 15-Jul .- Los maestros están enojados con la evaluación, pero los ajustes que sean necesarios estarán en manos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), advierte su titular, Syilvia Schmelkes.
En el escenario que se abrió con el pacto que para revisar la evaluación docente alcanzaron a media semana la SEP y el SNTE, la funcionaria ofrece escuchar y tomar en cuenta todas las inquietudes de los docentes.
La autora de “Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas”, sostiene que el INEE identificó “muchos problemas” en la implementación de la reforma, atribuibles a la autoridad educativa y enumera tres de los más significativos:
Periodos muy estrechos para la elaboración de los reactivos, las entidades federativas carecían de información de sus propios maestros y problemas de naturaleza informática, pues muchos profesores no estaban familiarizados con el mundo digital.

–¿Qué escenario se abrió con el pacto de la SEP y el SNTE?
–Se abre un escenario importante porque significa que hay una apertura a escuchar el magisterio. En este caso, el SNTE, que no es todo el magisterio –como bien sabemos, pero sí es la parte mayoritaria– se abre a una posibilidad de diálogo y creo que eso es muy importante porque se había manifestado con mucha claridad la inconformidad del magisterio con la manera como se venía implementando la reforma educativa.
Lo que el SNTE está planteando es ‘métanse al contenido’. El magisterio es el que está diciendo ‘no estamos contentos con los contenidos’. Los maestros se están quejando de que los contenidos no son pertinentes, de que no están suficientemente contextualizados, y entonces, nosotros decimos pues sí hay que escucharnos. Esto es una reforma que esta empezando y los maestros tienen que ser escuchados.

–¿Y tienen razón los maestros?
–Creo que tienen razón. Cuando menos tienen que ser escuchados. Nosotros estamos abiertos a eso. Dénos un plazo de 45 días para que nosotros podamos verificar y meternos a revisar esto que nos están pidiendo. Tres cosas: dos que tienen que ver con contenidos o con esquemas de mejorar la evaluación –la pertinencia y la contextualización– y el tercero es la amabilidad de la aplicación, que no dure ocho horas, que no sea tan tediosa. Sí estamos escuchando que hay allí una inconformidad. No tenemos por qué estar cerrados a que eso que no les está gustando a los maestros siga ocurriendo sin razón.
Eso lo vamos a hacer nosotros, porque la autonomía del INEE justamente se le da para que haya garantía de validez técnica y confiabilidad de sus evaluaciones. Entonces, eso lo hacemos nosotros, nosotros revisamos, tomamos la decisión final. En el proceso estamos abiertos al diálogo, pero no nos vamos a sentar en una mesa bipartita para decidir estas cosas. Eso sí le corresponde por autonomía al Instituto.

–¿Y qué tanto margen de intervención tendría el magisterio?
— Todo el margen en materia de diálogo. Nosotros estamos abiertos a escucharlos de todas las maneras, pero ningún margen en lo técnico. La revisión la vamos a hacer nosotros. Nadie más la puede hacer porque revisar los instrumentos significa abrirlos y eso no se puede hacer porque los instrumentos pierden su sentido. Ahí no podrá intervenir nadie aunque estamos escuchando en dónde están sus dificultades.

–Sin las manifestaciones de protesta de la CNTE ¿hubiera podido proceder esto?
–En estas evaluaciones que nosotros hicimos de los docentes –como usted sabe la disidencia es un porcentaje de alrededor de un veinte por ciento de los maestros–, el 80 por ciento de los maestros están dispuestos a evaluarse, están metidos en el proceso, pero ellos mismos no están contentos con el proceso. Saben que se tienen que evaluar, aunque nos les guste están yendo a las evaluaciones, pero no están contentos.

–Era inevitable, maestra.
–Ceo que sí. Ceo que la reforma educativa siempre tiene que estar abierta a corregirse. Nosotros no hemos estado cerrados, justamente lo que tenemos que hacer es escuchar. Ahora lo que nos están diciendo es ‘profundícelo’.

–Entonces, desde ninguna perspectiva se puede señalar (el acuerdo de la SEPN con el SNTE) como un retroceso.
–Creo que no, creo que es un proceso de autocrítica, de voluntad de revisión. Un proceso de reforma puede ser mejorado. Nosotros estamos en la hipótesis de que esto se puede hacer dentro de los marcos de la legislación actual, que no es necesario modificar la legislación, para hacer esta serie de correcciones.

–¿Y hacia dónde va o hacia dónde debe ir la evaluación?
–Hay otro asunto a mencionar. La evaluación por sí misma no sirve para nada. Tenemos información de cuántos maestros salieron suficientes, ¿pero y eso qué nos dice?, ¿cómo nos va a ayudar a eso a mejorar la educación?. Para que realmente la evaluación tenga un propósito tiene que haber un proceso de formación continua y tiene que haber un proceso de acompañamiento del maestro en la escuela de manera que su práctica vaya mejorando a partir de que lo que se ha descubierto que son sus debilidades.
Una preocupación muy grande nuestra es que eso se ha tardado mucho, aunque no nos corresponde a nosotros sino a la Secretaría de Educación Pública y entonces las evaluaciones están cayendo en ese absurdo de que están los datos y no sirven para nada.