Fernando López Gutiérrez
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La reforma educativa promovida por la presente administración se sustenta en tres objetivos centrales: la reducción en la desigualdad del acceso a la educación, la mayor participación de la sociedad en la transformación del sistema educativo del país y el mejoramiento de la calidad educativa. El primero y el segundo de estos aspectos parecen ser los más sencillos de abordar debido, fundamentalmente, a que existen algunos logros previos que permiten a nuestras autoridades actuar con mayor conocimiento respecto a la manera de tratarlos.

Por su parte, el tema de la calidad se muestra como el mayor reto que enfrenta la reforma en cuestión, ya que requiere de la generación de cambios estructurales en las relaciones de diversos actores que intervienen en el sistema educativo, la inversión de importantes recursos para el mejoramiento de las escuelas y la realización de modificaciones considerables al modelo que actualmente rige los procesos de enseñanza-aprendizaje.

De manera particular, la evaluación periódica de los elementos que integran el sistema educativo y los avances que estos muestran constituye un aspecto crucial que debe abordarse con total responsabilidad. En éste se encuentran vinculadas cuestiones históricas, políticas, sociales y culturales que requieren de una intervención conjunta y coordinada por parte de autoridades, profesores y la sociedad en general. Dicha situación es la que otorga una relevancia central a la evaluación del desempeño para profesores que ha sido promovida en todos el país y que durante este fin de semana tuvo un importante avance.

Después de un amplio debate respecto a la necesidad y las condiciones de la evaluación, de acuerdo a la información de la Secretaría de Educación Pública, en 27 entidades federativas se ha evaluado el desempeño docente de 79 mil 350 sustentantes, lo cual representan un avance 95.6% del total de dicho proceso. Sin duda, la participación de los maestros ha sido central para avanzar en esta importante etapa y debe subrayarse su disposición y voluntad para llevarla a cabo.

Queda pendiente la publicación de los resultados de las evaluaciones que han sido realizadas y las autoridades deben actuar con prudencia total y completa transparencia para que dicha tarea no se convierta en un obstáculo para el desarrollo posterior de la reforma educativa. Es fundamental no perder de vista que la realización de una evaluación es sólo el principio de una correcta actuación gubernamental, el reto central de ésta se encuentra en las actividades y respuestas que se darán a partir de los resultados que se observen.