CIUDAD DE MÉXICO.- Kate del Castillo reveló que en su reunión con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera pasaron varias horas charlando junto con Sean Penn y dos productores de cine, y que ella, tras los efectos del tequila que bebió, fue encaminada por su anfitrión a un dormitorio para que descansara.
La actriz narra en el texto que escribió para la revista Proceso que la sugerencia de que se fuera a dormir fue de “El Chapo” Guzmán, tras percatarse del estado de la protagonista de la serie La Reina del Sur, quien no tuvo objeción.
“El Sr. Guzmán dijo que él me acompañaría. Hubo una pausa en la mesa, mis acompañantes me vieron con preocupación. El Sr. Guzmán respetuosamente jaló mi silla y me acompañó. Caminamos por un pasillo, él me tomo del brazo.
“El corazón me latía a una velocidad que no sabía que era posible”, redactó del Castillo.
Precisó que fue en el momento que caminaba tomada del brazo por el capo más buscado en el mundo que se armó de valor para hablar, pese a que le daba temor que le fuera a ocurrir lo peor si Guzmán Loera se molestaba.
“Amigo, no se te olvide lo qué te pedí en mi tuit, tú puedes hacer el bien, eres un hombre poderoso. (…) Y nuestro proyecto también va servir para resarcir de alguna forma a las víctimas del crimen organizado, amigo, ¿cómo ves?”.
La actriz destacó que aunque todo le temblaba tras haber sido firme con sus palabras, la mirada profunda que le dirigió Guzmán Loera significaron segundos que le parecieron eternos al grado de sufrir (en sentido figurado) un mini infarto.
“Amiga, tienes un gran corazón, eso me parece muy bien”, le respondió “El Chapo”, consignó la actriz.
Añadió que fue entonces que Guzmán Loera le explicó que ella dormiría en una cama que estaría separada de las otras por un biombo, para su comodidad, y que ya no lo vería, dado que no solía dormir en el mismo lugar que sus invitados para no ponerlos en riesgo.
“Me abrazó y me agradeció haberle dado unas hora de felicidad. Y se fue. No sé cómo caminé hasta el biombo, que me sirvió de bastón.
“Me acosté completamente vestida, pensando que si había que correr estaría lista; también por pudor siendo la única mujer por ahí. Cansada, con la presión del encuentro y los efectos del tequila, con todo y mi insomnio, me dormí”, consignó Del Castillo.
Una hora después, compartió, el abogado del capo la despertó a ella y a los demás para que emprendieran su regreso. (Staff/Agencia Reforma)