Noé García Gómez

Como preámbulo de este artículo quisiera comentar brevemente mi antecedente como profesor comunitario. Cuando alguien asume esta labor, de ir a una comunidad alejada de las ciudades, asume un compromiso más allá que el laboral y hasta el educativo. Te encuentras con precariedades no solo en las escuelas, sino en los alumnos mismos y sus familias, te encuentras con que el 90 por ciento de tus alumnos trabaja en arduas labores del campo y tiene responsabilidades mas allá de la educativa, por ejemplo; hay alumnos que inician su jornada a las 5am, para recoger guayaba, así, al sol, subían pendientes para cortar el fruto, terminando a las 2pm, llegaban casi directamente a la escuela y, cansados, somnolientos e insolados tomaban como podían la clase; su lonche, la mayoría de las veces, tortilla con frijoles y chile, (delicioso por cierto, además siempre dispuestos a compartir con quien no llevaba para comer) y uno como maestro tenía que comprender su rendimiento y hasta sentimiento. En el profesor comunitario entra la sensibilidad y comienza a crear una comunión con la problemática de la región, además la sociedad de la misma manera, se solidariza por las condiciones laborales del profesor en cuestión.

Ahora transcribo algunos apuntes que desembocaron en el conflicto en Oaxaca:

  • La detención de los dirigentes magisteriales “por lavado de dinero” fue una provocación calculada para llevar al movimiento al escenario de la violencia. Detenciones como esas no son espontáneas y sin cálculo político. Solo con dirigentes de la CNTE no del SNTE que estos últimos son aliados electorales permanentes del PRI.
  • En una carta firmada por 32 presidentes municipales de la zona mixteca de Oaxaca rescato un párrafo “¿de qué educación habla… la reforma educativa? Si la reforma educativa es incapacidad de dar a los profesores oaxaqueños razones para crecer, no sirve, si la reforma educativa rechaza el sentido comunitario, de consenso, de identidad, y nuestra cultura milenaria no se ve reflejada ni incluida, es una reforma para otro mundo, pero no para nuestros pueblos oaxaqueños, ni para el país” “queremos profesores con compromiso, queremos compromiso principalmente con los estudiantes y con los pueblos”.
  • El apoyo social no es menor, miles de maestros despedidos o con riesgo de perder su trabajo en los municipios más pobres de sureste, que no solo son parte fundamental de la economía de esas regiones, sino que el maestro comunitario se convierte en parte de esa sociedad, es amigo, psicólogo, confidente, compadre, asesor, etcétera, es un ejemplo para alumnos y padres. Muchas veces su falta de preparación profesional (competencias, gestión académica, etc.) la compensa con su integración social en la comunidad, algo que no evalúa la reforma educativa. Por ello en el conflicto no solo hay maestros, sino hay sociedad civil, la mayoría ex alumnos o padres de familia solidarios y apoyando a su mentor. Cifras de la misma SEP dicen que en Oaxaca son “solo” alrededor de 3500 maestros los inconformes, multipliquen esa cifra por sus familias, alumnos y padres de familia que estén de su lado.
  • Nos topamos con la soberbia de un Secretario de Educación, pequeño en su visión, pero con grandes ambiciones, que sus políticas públicas las instituye a base de periodicazos y tolete. Vimos cómo se escondió por 48 horas ante el conflicto, y cuando se llevaron la mesa de negociación a Gobernación, salió desencajado pero aun soberbio diciendo “no se tratarán asuntos educativos” y cobardemente utilizando la frase “la educación de los niños no se negocia”, tan cobarde como la de permitir niños en las batallas de la CNTE con la policía.
  • Los hechos ocurren en un estado gobernado por el PRD, donde ese partido vocifera contra el Gobierno Federal y exige renuncias, olvidando y omitiendo la de su Gobernador, que aunque ya se va, sí quisiera tener algo de autoridad en el conflicto, mínimo tendrían que expulsarlo de sus filas, aunque nunca militó en los hechos.
  • Que es un estado de los más susceptibles a la pululación de la guerrilla, es otro aspecto que se tiene que tomar en cuenta la frase a inicio de sexenio de Aurelio Nuño cuando le presentaron el diagnóstico sobre posibles conflictos sociales, “la guerrilla es cosa de los 70´”, hoy le ha de haber cambiado el pensamiento.
  • Seamos sinceros, con los hechos, pierde el pueblo y ganan los políticos, pierde la sociedad oaxaqueña paralizada y estigmatizada, los maestros de base que siguen sin tener certeza de su futuro, las corporaciones policiacas y sobre todo los policías de base que son usados como carne de cañón, y ganan los de siempre, los grillos magisteriales de la CNTE que ya están sentados en Gobernación como querían, y las aspiraciones presidenciales del secretario de Gobernación, gana el Gobernador Cué que compra impunidad al gobierno federal.
  • Dicen que lo ocurrido fue una emboscada, y como lo define Riva Palacio “La emboscada tiene una definición clara. El primer elemento en ella es la sorpresa, lo cual no existió porque el bloqueo llevaba una semana… La variable de que se realiza desde una posición oculta tampoco se dio. La emboscada se define también como una táctica militar sobre un enemigo en movimiento o que ocupa una posición de manera temporal. Los manuales sobre emboscadas las ubican como uno de los métodos más eficaces en la lucha contra un enemigo, pero requieren de un conocimiento pleno de esa técnica, así como de una planeación que permita la conducción y ejecución de la estrategia para acotar su libertad de movimiento y restringir al máximo su capacidad de respuesta… que participaron dos mil personas en ella, es un sin sentido. Las dos mil personas no formaban parte orgánica de quienes atacaron a las policías, sino eran habitantes de las comunidades que se sumaron a los bloqueos” en concreto lo ocurrido evidencia una corporación policiaca desorientada, si fueron sorprendidos de esa forma por “ciudadanos” cómo actuarán contra el crimen organizado; como dije, aquí quien pierde es el prestigio de las corporaciones policiacas y sus elementos humanos.
  • El domingo se reconocieron 8 muertos el miércoles corrieron versiones que se elevó a 11 asesinados, más de cien heridos entre los cuales estaba una veintena de policías, 22 detenidos, 18 de ellos se comprobó que fueron capturados en el sepelio de uno de los muertos, por lo que los altos mandos políticos, instruyeron su liberación.
  • El gobierno en un primer momento negó el uso de armas, y hasta descalificó las fotografías diciendo que correspondían a otro lugar, las agencias que las publicaron mostraron los metadatos de la modernas cámaras para comprobar la veracidad, por tanto el Gobierno tuvo que aceptar que sí las portó pero no las usó, acusando a personas de civil que fueron las que dispararon. Ese argumento de “civiles armados” y una trampa-emboscada a la Policía Federal es una réplica exacta del discurso de Díaz Ordaz en la masacre de Tlatelolco.

Lo que se tiene que criticar es la incapacidad del gobierno de solucionar un conflicto que escaló a la violencia y con resultado de muertos y heridos, llevando a un despectivo discurso promovido por el gobierno de que los muertos no eran maestros, como si hacer la precisión disminuyera el coraje de que un gobierno provoque la muerte de un ciudadano.

Hoy estamos sin una investigación seria y a fondo por parte del gobierno federal, con una mesa de negociación que tiene el objetivo de ganar tiempo para seguir igual y que ocurra otro evento que obligue a la opinión pública a dar vuelta a la página. Es decir, con muertos y heridos que terminarán siendo usados por actores políticos y sociales (de ambos lados) para avanzar sus propias agendas.

Al final sin duda alguna la educación está secuestrada por unos líderes sindicales grillos y la inexperiencia y ambición de un secretario de Educación.

Twitter: @noeg2