Hace algunos días tuve la oportunidad de reunirme con el doctor Juan Manuel Díaz, amigo de la infancia y a quien la vida lo ha colocado en un camino muy hermoso que es el de luchar por que se atienda adecuadamente, legislando sobre los métodos educativos para los niños que tienen dislexia. Una mañana Juan Manuel me llamó para invitarme un café. Le dije que sí, pues nos une una amistad de toda la vida. Me intrigaba el motivo real de la invitación. Llegó la mañana de la cita y comenzamos a platicar de lo que habían sido todos estos años. Cuando comencé a platicar con Juan Manuel, no sabía a ciencia cierta qué era la dislexia. Tenía una vaga idea de ello, por eso cuando luego de dos tazas de café y después de recordar nuestros años de infancia y a nuestras respectivas familias él me preguntó que si sabía qué era la dislexia, solo le contesté que era un problema relacionado con la lectura y la pronunciación. Sí, me dijo él. Y comenzó a platicarme que tenía un interés muy especial en dar a conocer esta alteración de la capacidad de leer, sobre todo porque su hijo presentaba esta dificultad y así él se había dado cuenta de la gran cantidad de niños y jóvenes que padecían esta alteración, lo que en las personas que no saben sobre esto les parecía que eran niños con menor rango de inteligencia, siendo todo lo contrario. Y lo más grave de ello es que no había escuelas con la capacidad de tratar a estos alumnos, por lo que se había echado a cuestas la tarea de promover una ley que haga obligatorio el que existan escuelas con la especialidad para tratar a estos muchachos. Me interesó el tema y se me hizo algo muy noble que Juan Manuel haya reparado en todos los que padecen esto y cuyos padres no tienen a donde llevar a estudiar a sus hijos a centros educativos especializados, porque simple y sencillamente no hay. Probablemente usted estará como yo y se preguntará: ¿Qué es la Dislexia? Bueno, pues es simplemente la dificultad para aprender a leer en forma fluida, exacta y automatizada en una persona sana, inteligente o muy inteligente. Generalmente se asocia a trastornos con la escritura por eso se dice que es una dificultad de la lecto-escritura. No tiene causa ni emocional, ni psiquiátrica, ni social, ni enfermedad que lo justifique, por eso se llama Dislexia del Desarrollo, porque es una situación inesperada.

Uno ve a un chiquito normal y cuando él se enfrenta a la letra, tiene dificultad, y además puede presentar Disgrafía, que es la dificultad para escribir, en una persona inteligente. Disortografía que es la dificultad para la ortografía en una persona inteligente y Discalculía que es dificultad para el cálculo o las matemáticas en una persona inteligente.

El niño o muchacho puede ser brillante, muy inteligente y articulado pero se le dificulta leer, escribir y no tiene buena ortografíaa para su edad. Por lo tanto los que no saben que es disléxico los etiquetan como “flojos”, “tontos”, “descuidados”, “inmaduros”, “no trata lo suficiente” o como “problema de comportamiento”. Y de que no están “tan atrasado” o “tan mal” como para recibir ayuda extra en el colegio.

Estos chicos tienen un alto IQ, pero sus calificaciones en el colegio no lo demuestran. En exámenes orales les va bien, pero no en los escritos. Obviamente que estos muchachos se sienten tontos, con baja autoestima, esconden sus debilidades con estrategias compensatorias ingeniosas; se frustran fácilmente y no les gusta el colegio, la lectura o los exámenes.

Son talentosos en el arte, música, teatro, deportes, mecánica, ventas, comercio, diseño, construcción o ingeniería.

Parece que sueñan despierto muy seguido; se pierden fácilmente o pierden el sentido del tiempo. Se les dificulta poner atención; parecen hiperactivos o soñadores. Aprenden más haciendo cosas con las manos, demostraciones, experimentos, observaciones y con ayudas visuales. Se quejan de mareos, dolores de cabeza o de estómago cuando leen.

Se confunden con las letras, números, palabras, secuencias, o explicaciones verbales. Al leer o escribir presentan repeticiones, adiciones, transposiciones, omisiones, substituciones y revierten letras, números y/o palabras.

Se quejan de sentir o ver movimientos no existentes al leer, escribir o copiar. Parecen tener dificultad con su visión aunque en los exámenes de visión resultaron sin problemas. Tienen extremada agudeza visual y observación, o carecen de la percepción profunda y visión periférica. Leen y vuelve a leer sin comprensión. Su ortografía es fonética e inconstante. Tienen un oído extendido. Se distraen muy fácilmente con los sonidos. Se les dificulta poner los pensamientos en palabras. Hablan en frases entrecortadas; dejan oraciones incompletas; tartamudean cuando están estresados; no pronuncian bien las palabras largas, o transponen frases, palabras y sílabas cuando hablan.

 Tienen problemas con la escritura y el copiado;  su escritura varía o es ilegible.

Son toscos, con poca coordinación, malos para los juegos de pelota o de equipo; con dificultades con las habilidades motoras finas y/o gruesas; se marean fácilmente con algunos movimientos.

Pueden ser ambidiestros, y muy seguido confunden derecha/izquierda, arriba/abajo.

En lo que respecta a las matemáticas y el manejo del tiempo batalla para decir la hora, el manejo del tiempo, aprender información o tareas secuenciales, o estar a tiempo. Dependen para contar con los dedos u otros trucos para matemáticas; se saben las respuestas, pero no pueden poner el procedimiento en el papel. Pueden contar, pero se les dificulta contar objetos y manejar el dinero. Pueden con la aritmética, pero batallan con los problemas escritos; batallan con el álgebra o matemáticas avanzadas.

Tienen excelente memoria a largo plazo para experiencias, lugares y caras. Pero tienen mala memoria para secuencias, y para hechos e información que no han experimentado. Piensan primariamente con imágenes y sentimiento, no con sonidos y palabras (tienen muy poco diálogo interno). En lo referente a su comportamiento, salud, desarrollo y personalidad son extremadamente desordenados u ordenados compulsivos. Niño problema o muy callado. Sus etapas de desarrollo como gatear, caminar y abrocharse los zapatos fueron antes de lo normal o muy tardías. Muy propensos a infecciones en oído, sensible a ciertas comidas, aditivos y productos químicos.

Pueden tener un sueño muy profundo o se despiertan muy fácilmente. Siguen mojando.

Y curiosamente la mayoría de los genios y los grandes empresarios ¡son disléxicos!

Creo que usted, como yo, debe haber sufrido de una impresión con la gama tan amplia de lo que son las características de quienes padecen la dislexia, por eso admiro más a gente como el doctor Díaz Robles que ha tomado en sus manos la hermosa tarea de ver por estos chicos y jóvenes que no han sido atendidos debidamente, principalmente por la ignorancia de su problema, desde el mismo seno familiar. Si a usted le interesa participar en esto o desea, comunicarse con el doctor o conocer más sobre el tema le informo que hay una página de facebook para que se ponga en contacto: Dislexia Aguascalientes México. Ojalá y este proyecto tan noble prospere.

 

ASTUCIA, HABILIDAD Y ENGAÑO

Andrés Manuel López Obrador estuvo el miércoles pasado en Roma, en una audiencia multitudinaria con el Papa Francisco. Se acercó al Papa y le entregó una carta y también una medalla; y anda diciendo él que fue recibido en audiencia por el Papa. Pues sí, técnicamente sí, pero es una audiencia común, como lo menciono líneas arriba: multitudinaria. En la carta López Obrador celebra la visita del Papa a México el año entrante, y dice: “su presencia, en estos tiempos aciagos será de gran aliento para nuestro pueblo”. El contenido de la carta fue publicado por el propio Andrés Manuel López Obrador en las redes sociales y compartió fotografías del momento en que le entrega la medalla al Papa. “Le compartimos que me encuentro trabajando para lograr una transformación que nos permita eliminar la corrupción política que ha sido la causa principal de la desigualdad y la pobreza que padecemos en México”. La audiencia, como le comento, no fue una audiencia privada, pues el Papa recibe en audiencia privada a muy contadas personas, sobre todo jefes de estado y representantes de gobiernos importantes o de organizaciones internacionales. A López Obrador lo recibió en una audiencia de los miércoles que es una audiencia abierta y en donde entre mucha gente algunos logran acercarse. La carta que le entregó López Obrador no la leyó el Papa en ese momento. Esto ha suscitado polémicas y comentarios, algunos legisladores han comentado que el INE tendrá que determinar si esto es un acto anticipado de campaña.

Recuerdo como hace algunos años hubo un gran revuelo político porque el gobernador del Estado de México de aquel tiempo, Enrique Peña, había ido al Vaticano a hacerle un regalo al Papa, y aprovechando que le había llevado un nacimiento con figuras de barro de Metepec, le comentó que se iba a casar con su actual esposa. Fue un escándalo y todo mundo dijo que ¿Cómo era posible? Y también se incurrió en la misma acusación que ahora se le hace a López Obrador, que esto es un acto anticipado de campaña.