1ª Función
“CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR”
La pugna ideológica es un elemento constante en la ficción, a tal punto de percibirse necesaria para el desarrollo de un discurso donde una postura en particular pueda dimensionarse a través del conflicto que el sesgo frente dicha posición genera entre facciones. Así, el Imperio nunca verá las cosas de frente ante la Rebelión en galaxias muy, muy lejanas o Hannibal Lecter se verá antagonizado eternamente por el FBI ante el repudio de la agencia por sus inclinaciones intelectuales-culinarias, entre muchos otros ejemplos. Pero en el cómic, el choque ideológico es prácticamente requisito para la génesis de conflictos entre entidades embutidas en mallas, pues son amplias y diversas las perspectivas que estos personajes aplican en su proceder en aras de lo que ellos consideran justicia, y por ello incontables refriegas verbales o físicas se han desatado en numerosas páginas donde el resultado no siempre es satisfactorio (ni en la pantalla, tan solo recordemos el fiasco tremebundo que resultó “Batman Vs. Superman”, un conflicto teóricamente sustentado en estas líneas pero disperso al punto de la iniquidad narrativa). “Capitán América: Civil War” logra trasladar una de las sagas impresas más exitosas en la historia de la compañía Marvel a la gran pantalla con una base argumental similar: ¿Hasta qué grado los héroes deben considerarse como tales si en sus correrías multicolor personas inocentes se ven perjudicadas a extremos hecatómbicos? El resultado es la disputa superhumana más entretenida de lo que va del año, ya que a diferencia de la pretenciosa y sobradamente oscura cinta mencionada de la factoría Warner DC Comics, este trabajo fílmico de la Marvel / Disney se relaja lo suficiente para mostrar con calma y sin paracetamol narrativo a sus personajes principales debatir estas cuestiones, tomando como punto de partida una misión que termina en tragedia en la ciudad de Lagos, Nigeria, por el Capitán América (Chris Evans), su compañero Falcon (Anthony Mackie), la Viuda Negra (Scarlett Johannson) y la Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen), lo que lleva a la ONU a formar unos acuerdos que permita controlar la actividad metahumana. Tony Stark (Robert Downey Jr.) se muestra a favor por motivos personales mientras que el Capi no concibe el burocratizar el salvamento mundial. El enfrentamiento filosófico se incrementará con la aparición del Soldado Invernal (Sebastian Stan), al parecer perpetrador de un ataque terrorista en Nueva York que le cuesta la vida a un importante dignatario africano. Con las cartas echadas, toca a cada héroe elegir un bando, el cual se verá enriquecido con la aparición de Pantera Negra (Chadwick Boseman), hijo del finado diplomático que toma el combate desde una postura personal y El Hombre Araña (Tom Holland), reclutado por Stark, además de otros personajes conocidos como El Hombre Hormiga (Paul Rudd) y Ojo de Halcón (Jeremy Renner), sin saber que son tan solo peones de Helmut Zemo (Daniel Bruhl), quien define el curso de la batalla por motivos muy convincentes y dramáticos, consolidándolo como uno de los villanos más interesantes hasta el momento. Los hermanos Anthony y Joe Russo trabajan su historia desde los ángulos más elementales posibles, cincelando el argumento en base al choque de caracteres sin descuidar las pausas dramáticas, un ligero pero eficaz sentido del humor, los momentos introspectivos e incluso dosis pequeñas de psicología en los personajes, lo que permite que la cinta sea algo más que intercambio de golpes y patadas (muy bien coreografiadas, cabe mencionar, semejando un violento ballet físico y de superpoderes), asegurando que cada personaje tenga su momento de brillo. Parte del gozo que trasmina esta cinta es la contundente mímesis de los actores con sus papeles, un reparto sólido que se percibe tan a gusto con su rol como nunca, lo que añade convicción y solidez a sus interpretaciones. En la Guerra Civil que ha orquestado Marvel para nosotros este año no puede haber un triunfador en pantalla, pues a diferencia de los altercados que se muestran en el filme y la identificación que el espectador logre con uno u otro bando, en realidad todos ganamos, pues es una de las cintas más logradas de Marvel hasta el momento.

2ª Función
“CAROL”
El cine es un instrumento de exploración emocional sin igual, y en el caso concreto del director Todd Haynes y su más reciente filme titulado “Carol”, hablamos de un cineasta que comprende la naturaleza del enamoramiento, la cual se refleja en aquellos detalles envueltos en mutis, pero que ensordecen cuando se manifiesta con miradas o delicados roces de manos. Para dos mujeres que sucumben a dicha situación a mediados de los 50’s -una experimentada y la otra sentimentalmente naif- significa la reconstrucción de sus propias almas y corazones a través de esas miradas, de esos roces, en una época donde tal atrevimiento tenían severas consecuencias. Dichas damas son Theresse (Rooney Mara), una dependienta en un almacén departamental a cargo de la venta de juguetes y muñecas que constantemente refleja, mediante sutiles guiños psicológicos en la primorosa construcción de su personaje, su inexperiencia en cuanto a trato interpersonal y Carol (Cate Blanchett), mujer de sociedad con una pequeña hija y en proceso de divorcio que encuentra en la delicada vendedora el contraste cálido que el frío invernal constantemente mostrado a cuadro hace presa de la ciudad. A lo largo de la cinta veremos cómo su relación eroga en una exploración del enamoramiento de forma tan honesta y sencilla que hacen de esta producción uno de los filmes más románticos de lo que va del año, aún si este sentimiento corresponde a la colisión entre dos pares de labios de un mismo sexo. Haynes es un director que comprende la composición anímica de sus personajes, como ya lo mostrara en las excelentes películas “Velvet Goldmine” (1998) y “Lejos del Cielo” (2002) -otro relato de amores clandestinos, en este caso interracial-, entre otros trabajos que dejan ver claramente que su línea idioléctica bebe de un profundo humanismo. “Carol” es un filme de pasmosa redondez trabajado desde el punto de vista de los personajes femeninos y sus conflictos envueltos en un aura lírica que hacen de la cinta un trabajo pleno en todos sentidos. De lo mejor en cartelera en estos momentos, por lo que invito al lector a que busque con ahínco esas poquísimas salas que se le han adjudicado a este bello trabajo de amor prohibido.

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