Carlos Gutiérrez Gutiérrez 

 

La verdadera y más eficaz lucha contra la corrupción comienza en casa y desde temprana edad, consideró Evangelina Tapia Tovar, jefa del Departamento de Sociología y Antropología de la UAA.

Los mejores lugares para combatir la corrupción son la escuela y el hogar, porque es ahí en donde los futuros adultos adquieren los valores y los principios de ética para evitar reproducir modelos de corrupción que tanto dañan a la sociedad.

Ante un auditorio compuesto por alumnos de secundaria y preparatoria, Tapia Tovar, comentó que las generaciones jóvenes deben comprender las implicaciones negativas de los actos de corrupción en su vida familiar, escolar y social, pues son un sector que puede tomar conciencia y abonar al combate de este fenómeno.

Al impartir su conferencia “El que no tranza, ¿no avanza?”, la investigadora sobre estudios culturales, señaló a los jóvenes, que la corrupción es una práctica que en muchas sociedades se ha convertido en un acto cotidiano, desde hacer trampa en las tareas escolares, hasta actos más comprometidos de corrupción, invitándolos a reflexionar y combatir este fenómeno.

Por medio de ejercicios, Tapia Tovar ayudó al público asistente a analizar sus acciones y las repercusiones que tienen en caso de que se tratara de un acto de corrupción y aclaró que además del desarrollo de leyes, se necesita de una plena consciencia sobre el desempeño de la vida diaria con rectitud, pues los cambios sociales inician en las personas, especialmente en las generaciones más jóvenes.

Por otra parte, explicó que hay dos tipos de corrupción: negra y blanca; la primera es la que más se identifica, como agilizar un trámite a través de un pago en efectivo, conocido como “mordida”, mientras que un ejemplo de la segunda es cuando se pide un favor especial, un trato preferencial o una recomendación, considerándose esta última como otra forma de corrupción.