La corrupción oficial ya no causa asombro

La corrupción de la clase política se ha tornado un tema cotidiano en el que la impunidad impera al grado que la sociedad está acostumbrada a tolerar los actos de deshonestidad de sus gobernantes bajo el consuelo de que todos son iguales, advirtió el empresario Humberto Martínez Guerra.
Cuestionó que personajes como el exgobernador priista de Coahuila, Humberto Moreira gocen de impunidad en México, mientras se le sigue una investigación por lavado de dinero en España, sin que haya un repudio contundente a casos evidentes del mal manejo de los recursos públicos al dejar un endeudamiento de decenas de miles de millones de pesos a los coahuilenses.
Señaló que los casos de corrupción emergen a la luz pública y son expuestos mediáticamente por los propios políticos utilizándolos como estrategias de desprestigio, pero que finalmente no son castigados, o en el peor de los casos, se encubre a los responsables.
Los políticos que incurren en actos de corrupción debieran ser castigados con mayor severidad que los criminales comunes, porque los primeros se asumieron como defensores de la sociedad y le traicionaron, agravando la falta cometida, sostuvo.
Se hace mucho énfasis en la captura del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera como un peligroso delincuente que hace daño al país, pero dejamos de observar que su comportamiento criminal ha sido permanente, mientras que los políticos y servidores públicos que cometen delitos son dejados en libertad con total impunidad sin recibir una pena.
Consideró que los políticos corruptos le hacen mucho más daño al país que los delincuentes comunes porque al traicionar al pueblo que les dio su confianza, no sólo roban, sino que permiten que haya más criminales y narcotraficantes haciendo mal a la sociedad.