Silvia Guerra

Primero que nada, quisiera remontarme un poco platicándoles los orígenes de este accesorio masculino.

De acuerdo a nudodecorbata.com, durante el reinado de Louis XIII de Francia, los soldados para proteger su garganta del frío, utilizaban una especie de pañuelo anudado al cuello; por aquellos ayeres, este rey de Francia reclutaba a soldados croatas, por lo que algunos asumen que la palabra corbata viene de la deformación de la palabra croata.

Alrededor de 1650, durante el reinado de Louis XIV y después de haber utilizado mucho el pañuelo en el cuello, la corbata se vuelve algo que se instaura entre los caballeros de la corte. Como por este entonces, tanto hombres como mujeres rivalizaban en distinción y arreglo, la corbata se vuelve un accesorio de elegancia por excelencia entre los caballeros.

En sus orígenes comenzó como un simple pañuelo anudado en el cuello, pasó por cintillas de seda, hasta pasar los años y traspasar continentes, para llegar a ser lo que es ahora.

En 1926, Jesse Langsdorf tuvo la idea de cortar la corbata  de manera sesgada en la tela y confeccionarla en tres partes, por lo que a partir de ese momento, nace la corbata moderna.

Para muchos hombres es una tortura llevar corbata, porque dicen que lo único que hace es ahorcarles o ajustar su garganta al grado de no dejarlos respirar. Lo que muchos no se dan cuenta, es que en realidad lo que les aprieta no es la corbata, sino una camisa con una talla de cuello equivocada.

Por otro lado, ¿es correcto omitir la corbata en un traje? Pues la respuesta es un simple NO. Tanto el traje, como las camisas para estos, están diseñados para ser utilizados con corbata; de esa manera el atuendo se ve armónico y completo. Ojo, puede prescindirse del uso del traje si el código de vestimenta o etiqueta del evento al que se va lo permita. Por otro lado, para los eventos en los que no se requiera el uso de corbata, pero se requiera de cierta elegancia en los atuendos, es importante que el caballero sepa vestir bien sin ella, no amainando la autoridad y elegancia de su apariencia personal.

Las corbatas siempre se han visto como un elemento de distinción y elegancia, por lo que utilizarlas en color y textura correctos, con la talla de cuello de camisa adecuado y un traje a la medida apropiado para la ocasión, ayudará a proyectar una imagen poderosa.

Que tengan un excelente resto de semana.

 

El Poder de tu Imagen.

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