Han incrementando hasta en un 20% los problemas oftalmológicos derivados de la contaminación; la degeneración macular y las cataratas son más frecuentes debido a la intensidad de los rayos ultravioleta, por lo cual, el optometrista Arturo Ortiz Llinas recomendó el uso de lentes de sol certificados con protección o filtro, además de que sugirió informarse sobre el reporte del índice de UV, tal cual como se hace con el clima.

“Se está incrementando más la incidencia de luz ultravioleta hoy en día, lo que perjudicará la vista si no se toman en cuenta las medidas preventivas para reducir los nocivos efectos de éste y otros factores ambientales; una de las enfermedades más comunes es la conjuntivitis alérgica, que, entre otros síntomas, presenta picazón, sequedad, puede ocurrir lagrimeo, ojo rojo y hasta una visión borrosa. Esto se debe a que en la entidad hay mayor desarrollo de un polen mucho más agresivo, y de forma permanente”, puntualizó.

Enfatizó que de acuerdo con datos otorgados por la Organización Mundial de la Salud, un cuarto de la población padece de alergias oculares; este problema visual afecta principalmente a las nuevas generaciones, cuatro de cada diez personas menores de 30 años la padecen. Subrayó que además del polen, hay otras causas que inciden, como lo son los ácaros del polvo, algunos fármacos, y ciertos tipos de maquillaje que han sido relacionados al padecimiento.

Ante ello, recomendó evitar el contacto directo con el agente alergénico, ya sea tocando los ojos directamente con manos o dedos contaminados; además, enfatizó la importancia del uso de lentes, ya sea que se esté expuesto al sol o al aire.

“Produce una frustración en el paciente, provocando cansancio, irritación, lo que puede derivar en distracciones al conducir y un bajo rendimiento laboral. El efecto invernadero ha generado que los rayos ultravioleta emitidos por el sol, entren en nuestros ojos de una manera más directa, ocasionando que exista mayor número de enfermedades oculares relacionadas a la constante absorción de esta radiación por parte de nuestros ojos, ejemplo de ello son las cataratas, cada vez hay más casos”, detalló.

Ortiz Llinas apuntó que los daños que causa la luz ultravioleta en los ojos son muy graves, y estos pueden ser ocasionados también por la excesiva exposición a fotocopiadoras, flashes, soldadoras, cámaras bronceadoras, entre otras.

“La radiación ultravioleta es una amenaza silenciosa, porque no la vemos, en la piel produce daños, pero en un momento dado estas células tienen la capacidad de regenerarse, a diferencia de los ojos; cuando esta luz entra afecta partes muy finas como la mácula, provocando algún daño y estas células no tienen el poder de regeneración. Como una nueva cultura de prevención hay que estar atentos al reporte del índice UV, desde 11 puntos ya se cataloga como extremosa, y aquí hemos estado incluso en 15 puntos”, advirtió.