Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Recientemente tuve la oportunidad de estar en reuniones con maestras y maestros de todo el país para hablar sobre asuntos educativos de actualidad. En otra ocasión, si hay oportunidad, abordaré los temas centrales que se trataron en esas reuniones; mientras tanto, hoy quiero referir los comentarios que hicieron, en un receso, los compañeros de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, en relación con lo que ellos viven en el ámbito educativo.
No había un tema especial en la charla; sin embargo, pronto la plática se centró en la disidencia magisterial. Juan Carlos, maestro de Michoacán, dice: “A nosotros nos preocupa el giro que está tomando la educación básica en la Entidad. En todos los municipios del Estado hay escuelas que están cerradas, los maestros democráticos (disidentes) no quieren dar clases a los niños en protesta por la Reforma Educativa; pero también en todos los municipios hay escuelas trabajando en los tres niveles. Hay municipios donde los democráticos son mayoría y también hay municipios dominados por los maestros institucionales que laboran diariamente en sus escuelas. Hay división entre maestros, directores y supervisores y esta división, evidentemente, provoca severos problemas en los servicios educativos, si no en su totalidad, pero hay problemas. ¿Qué fenómeno se está generando en las regiones o en las localidades donde los democráticos ya tienen tiempo sin dar clases o con frecuencia cierran las escuelas? En esos lugares han proliferado colegios o escuelas particulares debido a que muchos padres de familia han optado por mandar a sus hijos a estas escuelas, así como también muchos maestros de la disidencia, incluyendo a los líderes, tienen inscritos a sus hijos en colegios y, curiosamente, otros disidentes los tienen en escuelas que atienden los institucionales. En Michoacán, por décadas y en condiciones normales, las escuelas particulares atendían el 10 % del total de alumnos de educación básica; hoy atienden el 40 % de los inscritos en preescolar, primaria y secundaria. Y si los disidentes continúan con sus movimientos y se niegan a dar clases, llegará el día en que las escuelas particulares atiendan el 50% del alumnado y hasta más. En Michoacán nos queda claro que la Coordinadora está acabando con la escuela pública y se está convirtiendo en la mejor aliada de las escuelas particulares; es decir, la CNTE está privatizando la educación”.
Al escuchar a Juan Carlos nos quedamos pensativos por un momento. En eso dice la compañera Luz María, supervisora de Guerrero: “No sé qué piensen ustedes de mi Estado; tal vez haya la percepción que en Guerrero todas las escuelas están paralizadas; que no se atiende a los niños porque la totalidad de los maestros están en constantes bloqueos en las carreteras y en los edificios públicos; porque ese mensaje envían los medios de información. Pues no es así, ¿saben ustedes cuántos maestros de educación básica hay en Guerrero? -y ella misma se contesta-, somos 85 mil y de los 85 mil únicamente son 5 mil los maestros de la coordinadora que tienen cerradas las escuelas y los que realizan las protestas. Los demás, es decir, 80 mil estamos trabajando de manera normal; pero los medios no dicen nada de nosotros que laboramos diariamente, sólo se enfocan en los desmanes de los disidentes. Si ven por televisión los bloqueos de los disidentes, sepan que 80 mil maestros estamos trabajando en nuestras escuelas. . .” Gerardo, maestro de Oaxaca, interrumpe diciendo: “Los problemas que unos cuantos enfrentamos a diario, en Oaxaca, son graves y preocupantes. Somos, aproximadamente, 6 mil maestros y maestras los que tomamos la decisión de no abandonar nuestras escuelas y de atender a los niños diariamente, a pesar de la enorme presión que ejercen más de 82 mil maestros de la coordinadora en contra de nosotros. Nos destruyen las escuelas, pero junto con los padres de familia las reparamos para seguir trabajando; nos bloquean las escuelas y nosotros damos clases bajo la sombra de un árbol; nos golpean y se burlan de nosotros, pero seguimos dando clases; casi todos estamos amenazados de muerte, pero seguimos adelante. Para nosotros atender a los niños es nuestro primer deber, aunque nos cueste la vida”.
Es preocupante que la coordinadora no entienda el daño que está causando a los niños, a la escuela pública y al propio maestro. Pero también es alentador saber que hay auténticos maestros dispuestos a enfrentar las enormes adversidades. Esperamos que en Aguascalientes no tengamos que contar situaciones similares.