Noe García

Al momento de publicarse esta colaboración, posiblemente esté desarrollándose el Consejo Nacional del PRD (si las tribus y los mandamás lo disponen) para hacer un balance del proceso electoral pasado, ¡sí!, después de dos meses, la cúpula perredista comenzará un balance que ya está hecho y que solo formalizará ante un órgano –decorativo– que solo sirve para legalizar lo ya acordado por no más de cinco personajes. Sin tener información de primera mano, le adelanto algunas conclusiones del Consejo Nacional: 1.- Dirán que a pesar de los resultados (con solo 10.8%) siguen siendo la primera fuerza de izquierda y la tercera fuerza en el país; 2.- Argumentarán que el PRD es el partido que (según ellos) ha contribuido más a la transformación del país, y 3.- Anunciarán la convocatoria a un Congreso requetefundacional para voltear, abrirse, estar junto, incluir, ceñirse a la sociedad.

¿Que cómo lo sé? Cada elección en el PRD son las mismas conclusiones y las mismas supuestas soluciones; los ejemplifica la metáfora de Orwell: “Son los que utilizan los datos como borrachos un farol, no para tener luz, sino para apoyarse y no caer”.

Aceptando el reto de hacer un ejercicio de retrospectiva, podemos rescatar que la realidad es:

  1. Los resultados son catastróficos, la peor votación de su historia, con una disminuida bancada en la cámara de diputados, integrada en su mayoría por leales burócratas partidistas y además no están entre las tres primeras fuerzas políticas en una veintena de los estados, ser última fuerza en dos entidades, en conclusión el número 10.8 lo dice todo. Leonardo Kourchenco sentencia: “El gran partido de las izquierdas en México por los últimos 25 años ha dejado de serlo.
  2. Podrán decir que los principales avances democráticos y sociales en el país han sido impulsados por el PRD como fuerza política. Hoy en día la libertad de prensa, el avance democrático, los progresos en transparencia por un lado; y los programas de corte social como la pensión a adultos mayores, becas a madres solteras, seguridad en salud accesible, útiles y uniformes escolares gratuitos; además del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, matrimonios igualitarios, entre otros, tuvieron su principal impulso y bastión en el Distrito Federal gobernado por el PRD. Pero ¿realmente el actual PRD es dueño de esa historia? Me hago esta pregunta por la crisis que vive y cómo sus actuales regentes se empecinan en repetir la importancia en el México actual.

Pero recordemos que las principales cabezas para exigir condiciones democráticas en el país fueron dirigidas por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo; el impulso a las políticas sociales fue desarrollado por Andrés Manuel López Obrador y Alejandro Encinas y por último, la apertura a leyes de tolerancia y derechos a las minorías fue en el Gobierno de Marcelo Ebrard; todos ellos, en su momento, renunciaron al PRD.

  1. La cíclica convocatoria a refundarse y abrirse a la sociedad, parece una cantaleta de merolico, la realidad es que los resolutivos solo quedan en el papel, la apertura a la ciudadanía pretende ser solo el “anzuelo” para captar a despistados personajes y exprimirles algún jugo político y electoral; además de disfrazar los fichajes de resentidos ex priistas y ex panistas como líderes civiles que están expiados de su culpa por la boleta de bautizo que da la afiliación al PRD. La realidad es que la verdadera sociedad civil, ya poco se cree este discurso que comenzó en el año 2000 y se repite cada tres años, refundar al partido y abrirse a la sociedad.

El PRD está crónicamente enfermo, y sus dirigentes pretenden controlar solo sus síntomas, mas no el origen de la enfermedad; el secuestro de las dirigencias, la inactividad de sus órganos, la maleada burocracia, la superficialidad de sus dirigentes, el clientelismo de sus (pocas) bases y la simulación de sus cuadros, es el cúmulo de mañas y manías que han adquirido a lo largo de los años, sumado a la obsesión por ocupar cargos del gobierno, léase bien, no por gobernar, sino por ocupar cargos del gobierno, que lo orillaron a embarcarse en el desafortunado Pacto por México o las pragmáticas alianzas electorales. El Ingeniero Cárdenas lo dijo: “Cuando en el PRD importaron más las cuotas y las partidas presupuestales, se perdió la brújula y el camino”.

Los presidentes de todos los niveles encabezados por Navarrete, estando en la modorra, les comenzó a “mover el tapete” la opinión pública y las corrientes presionándolo a que dejara el cargo, él, a contra propuesta, dijo: “Pongo mi renuncia a disposición, pero que hagan lo mismo todos los dirigentes nacionales, estatales y municipales”, todos han sido culpables; ¿será otra argucia más? ¿Renuncia para que le digan que se quede y sigan simulando? ¿Las dirigencias estatales ya reconocieron su estrepitoso fracaso o seguirán durmiendo en sus laureles y soñando en una esperanzadora alianza que les dé más cargos burocráticos para colocar amigos y familiares? Esa es la triste realidad de un proyecto esperanzador que surgió en 1989; hoy convertido en un testimonial 10.8 por ciento.

Concretito:

Las Huertas: Por cierto, la emblemática, para la izquierda y el PRD en Aguascalientes, colonia Las Huertas cumplía su 37 aniversario de su invasión, a finales de julio, los actuales dirigentes ni han de conocer el dato.