Noé García Gómez

Como una fábula novelesca está transcurriendo la historia de uno de los delincuentes que más daño le han hecho a México, Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, desde su peliculesca fuga de un penal de “alta seguridad” (que me recuerda la película Fuga de Alcatraz con Clint Eastwood), posteriormente su reaprehensión ha adquirido tintes surrealistas, comenzando por cómo se nos dio la noticia, un twitt del presidente “misión cumplida” (con esto me trasladé a aquella película que comenzaba “Su misión, si decide aceptarla…”) y la posterior historia de amor entre una bella e ingenua damisela, atraída por lo prohibido y aquel delincuente que rompe las reglas del sistema.

Pudiera parecer chistoso, pero para quien lleva las riendas del país una mala comunicación pública afecta, no solo su imagen sino la del país entero; y eso es lo que está ocurriendo con este caso.

Algo que podría celebrarse y aprovechar para mandar un mensaje contundente a nuestra sociedad y sobre todo a la juventud, de que el crimen se castiga y no queda impune, está resultando totalmente a la inversa.

No hay nada más atractivo para alguien que no está acostumbrado a leer noticias, que se las presenten envueltas en una historia personal; eso es lo que está ocurriendo, y no solo personal, sino con tintes de amor y desamor. Imaginen a una joven o un joven de entre unos 14 y 18 años que lee cómo una bella actriz es seducida por un peligroso pero mítico narcotraficante, que ese narcotraficante tiene un lado humano, de origen humilde y que a pesar de todas las adversidades salió adelante exitosamente en la vida, un personaje que no solo trabaja arduamente, sino que ha puesto de rodillas a un salvaje fantasma como lo es el gobierno mexicano y estadunidense, ¿Qué pensarán ante esta historia esos jóvenes mexicanos? Y agreguemos que está aderezado con los más íntimos detalles de una forma familiar para ellos como lo son la comunicación vía mensajes tipo whatsapp, que lo único que incentivará será el morbo y el interés, donde se detalla que en su cortejo le obsequiaba costosos regalos. En esa trama podemos ver cómo esos fantasmas los quieren separar de muchas maneras.

Me preocupa que lo anterior lo único que provocará en la mayor parte de quien lo lee, será una cierta empatía o admiración. Me alarma el impacto social que generará; se siga concibiendo como una especie de “héroe” en el colectivo nacional. Se siente en el ambiente esa sensación de agrado y simpatía por un peligroso delincuente. Todo lo anterior a mí me preocupa, ¿no sé a usted?

No sé de quién fue la decisión y la idea de filtrar y difundir detalladamente los mensajes y conversaciones de la actriz y el delincuente, y qué efecto esperan de eso.

Hubiera sido mejor que si hay delitos por parte de la actriz, se formularan cargos y un expediente bien sustentado que la llevara a juicio. Por el momento, nada hay en su contra, salvo que forma parte del grupo de personas que tuvieron contacto indirecto con Guzmán; al día de hoy, en palabras de Osorio Chong, no existe un expediente judicial en contra de Kate del Castillo. Ni lo habrá, ¿qué diferencia puede haber con la entrevista de Julio Scherer al Mayo Zambada? ¿Qué se habrán dicho Scherer y Zambada en mensajes previos? Digo, en aquél, el gobierno no quiso hacer públicas las evidencias que sus grupos de inteligencia habrán recopilado, ni tampoco se realizó operativo para captar al capo, ni se abrió expediente contra el periodista.

La historia sigue, el más reciente capítulo es donde nos presentaron el guardarropa del delincuente, con cientos de camisas (de mal gusto) precios altos, parte de la juventud (reportes de la prensa) salió a comprar similares para portarlas orgullosamente. Veamos qué contendrá el siguiente capítulo.

En concreto, es terrible y grotesco el manejo de medios que se está realizando, y como siempre, los más afectados serán la sociedad, y esa parte de ella que estará envuelta en un melodrama que por morbosidad interesará, corriendo el peligro de hacer apología de un criminal. Apreciable lector, esa descomposición es alarmante y la tenemos que combatir independientemente de nuestra ideología o preferencia partidista. Contribuir a la apología del crimen y glorificar a un delincuente no es buen ejemplo para nuestras generaciones; pero es deleznable que un gobierno dé elementos para que esto ocurra.

Twitter: @noeg2