Gerardo Muñoz Rodríguez

La Balanza de Pagos representa, por decirlo de una manera simplificada, un registro estadístico de todos los movimientos de las transacciones económicas de los residentes de un país con sus homólogos en el resto del mundo. Todos los conceptos relacionados con el comercio exterior, están reflejados en ella. La balanza tiende a ser calculada por los bancos centrales de los países y es expresada de manera trimestral y anual. Indaguemos un poco sobre cómo está conformada.

La estructura de este registro está constituida por cuatro rubros principales. Primeramente la cuenta corriente, la cual registra el valor del flujo de exportaciones y de importaciones, tanto de bienes como de servicios factoriales y no factoriales, además de las transferencias otorgadas a, o recibidas por, los vecindarios del país. El flujo de exportaciones hace referencia a la demanda del exterior que se dirige a la producción interna; las importaciones a demanda interna que se dirige a la producción del exterior.

En segundo lugar, la cuenta de capital reconoce las variaciones en los activos y pasivos de los residentes frente a los habitantes del resto del mundo. Esta cuenta registra las compras y ventas de activos, como las acciones, los bonos y la tierra. Hay un superávit de cuenta de capital, o una entrada neta de capitales, cuando nuestros ingresos procedentes de la venta de acciones, bonos, tierra, depósitos bancarios y otros activos, son mayores que nuestros pagos debidos a nuestras compras de activos extranjeros.

El tercero de los rubros son los errores y omisiones. Los cuales son un residuo que no aparecería en un registro perfecto de la balanza de pagos. Pero como las estadísticas son imperfectas, al estimarse, a partir de fuentes diversas, los asientos de débito y de crédito que requiere la partida doble, unos y otros no armonizan de manera cabal. En el caso de México en particular, los flujos de capitales relacionados con el mercado informal son considerados en este apartado.

Al final de la Balanza de Pagos, se encuentra el último rubro que hace mención a la variación de la reserva bruta que registra las variaciones en los activos internacionales del Banco de México o en el valor de los mismos. La mayor parte de tales variaciones suele deberse a los registros de la cuenta corriente y de la cuenta de capital.

Después de este pequeño antecedente informativo, el cual nos permite estar más familiarizado con este importante registro nacional, conozcamos un poco sobre la balanza de pagos mexicana para el año 2016.

México registró un déficit en la cuenta corriente de 27 mil 858 millones de dólares en el transcurso del año pasado. Este déficit es equivalente al 2.7% del Producto Interno Bruto. Esto quiere decir, que importamos más de lo que exportamos en dicho año. A pesar de esto, se muestra una mejoría en comparativa con el 2015, ya que para aquel año, cerramos con un déficit de poco más de 33 mil millones de dólares, el cual representa 16.46% más del cálculo actual.

La cuenta de capital tuvo un superávit de 35 mil 873 millones de dólares. Al interior de esta balanza destacaron los ingresos por remesas familiares, que ascendieron a 26 mil 970 millones de dólares, un aumento de 8.8% respecto a 2015, y los egresos por envío de remesas, que sumaron 654 millones de dólares, una caída anual de casi veinte por ciento.

El saldo de la reserva internacional bruta de México mostró un aumento de 428 millones de dólares, quedando en 178 mil 25 millones de dólares. El incremento de la reserva internacional bruta fue resultado de la combinación de un déficit en la cuenta corriente por 27 mil 858 millones de dólares; un superávit en la cuenta financiera por 35 mil 873 millones de dólares; un flujo negativo en el renglón de errores y omisiones por 8 mil 150 millones de dólares, y un cambio positivo por valoración de dicha reserva por 564 millones de dólares.

De esta forma, un conocimiento de la balanza de pagos es de vital importancia cuando uno quiere conocer más a fondo el sistema financiero de un país o incluso del mundo. Un mal manejo de estas ha originado muchas de las crisis que se han visto en diversos países a lo largo de los años. Los bancos centrales a través de estas buscan detectar los desequilibrios externos y sus causas, cuando ocurren estos desequilibrios posiblemente el país entre en crisis, pero esto ocurre siempre y cuando la inestabilidad de ambas cuentas que integran la balanza se presente.

Fuente: Banco de México

Twitter: @GmrMunoz