José Luis Macías Alonso

Apenas hace unos días la prestigiosa Fundación Nobel entregó sus famosos premios a distintas personas por sus aportaciones intelectuales en distintas ramas. Repasando algunos de estos casos merecedores de gran respeto y admiración, uno puede percatarse que varios comparten un interesante común denominador: son producto de un pensamiento complejo.

Así como Leonardo Da Vinci logró ser un productor de creaciones maravillosas en distintas disciplinas, igualmente vemos como muchos de los galardonados supieron responder preguntas dentro de su ciencia gracias a la utilización de conocimientos de otras ramas.

Con el mismo poderío de pensamiento del famoso inventor italiano que desarrolló obras de arte cimentadas en conocimientos de anatomía o máquinas inspiradas en comportamientos de animales, vemos como varios de los reconocidos con el Premio Nobel lograron comprender realidades mediante tal forma de pensamiento.

¿Qué es esto del pensamiento complejo? El pensamiento complejo es una forma de apreciar la realidad de una manera distinta de lo habitual. Uno de sus grandes exponentes es el filósofo francés Edgar Morín quien plantea en sus obras la necesidad de que el ser humano libere la capacidad intelectual y considere nuevos elementos para comprender algún suceso.

La teoría parte del reconocimiento de que, de manera imperante, el hombre ha ido moldeando caminos individuales para adquirir conocimientos y con ello se olvida de que existen otros senderos que de igual forma pueden servir para comprender algo. Tradicionalmente, hemos pensado que para entender un acontecimiento necesitamos de una ciencia específica que nos dará la respuesta exacta. Como caballos de carrera que solo miran hacia delante sin apreciar el entorno, de igual forma hemos ido segregando los caminos para llegar al saber.

Así, Morín concluye que esta obsesión del humano de ir fragmentando el conocimiento, lejos de ser un herramienta útil para la comprensión de la realidad, representa una atrofia de origen en nuestro pensamiento pues nosotros mismos nos auto limitamos las herramientas que podemos usar para entender algo de una manera más amplia. ¿Quiere una prueba? Ponga a platicar de un tema fiscal a un contador con un abogado y verá como no en pocos casos, aunque hablen del mismo tema, es imposible que uno comprenda al otro.

Otro elemento del pensamiento complejo es la necesidad de comprender la multifactorialidad de los acontecimientos. El racionalismo lógico nos ha impuesto un micro chip simplificador de respuestas que nos permite hacer conclusiones más sencillas y más claras aunque no siempre sean las mejores. El “Homo complexus” a diferencia de esto, ante un suceso analiza todos los factores que se encuentran alrededor de este, visualiza su interacción y en consecuencia, no siempre encuentra la misma respuesta ante la misma pregunta. Además, esta postura de comprensión multifactorial establece que no siempre tendremos respuestas exactas o armónicas con otras, Morín nos dice que la humanidad y sus comportamientos son tan complejos que el conocimiento que genera no siempre tiene que ser la pieza exacta del rompecabezas de un saber cuadrado, ni que éstas siempre serán totalmente exactas. En resumen, concluye que las respuestas lineales solo son salidas por la tangente. ¿Le pongo un caso? Si preguntamos en la calle ¿Considera que la corrupción es la culpable de la pobreza en México? Le garantizo que el sí tendrá una abrumadora mayoría aunque es evidente que la respuesta aunque no es falsa, sí es incorrecta, pues un problema generado por tantos elementos como la pobreza no depende exclusivamente de la corrupción.

Para terminar de derrumbar los muros de nuestras mentes, el francés advierte que la comprensión de la realidad está sujeta al tiempo en el que se percibe. Así, un mismo suceso puede apreciarse de manera distinta según el momento en el que lo vemos, por ello, la comprensión del pasado está determinada por nuestro presente. ¿Quiere un ejemplo? La manera en la que vemos la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas no es la misma después de la reforma energética recién aprobada.

Gracias a esta manera de comprender realidades usando un análisis multifactorial, interdisciplinario y con dinamismo temporal, los investigadores Thomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar, ganaron el Nobel de Química mediante un descubrimiento médico que ningún estudio biológico había logrado: armaron un escenario químico para entender lo que estaba pasando al interior del ADN y con ello dar una gran aportación a la humanidad en el combate al cáncer.

De igual forma que los anteriores, es el caso del Premio Nobel de Economía, el catedrático de Princeton Angus Deaton quien cimentó su estudio en principios de filosofía política y analizó económicamente los comportamientos sobre el consumo, la pobreza y el bienestar.

Aventura intelectual es como también define Morín a su propuesta de pensamiento en el sentido de liberar los caminos rígidos del saber para en lugar acumular de conocimiento, tener mejores herramientas para comprenderlo. ¿Interesante no?

@licpepemacias