Por Jesús Álvarez Gutiérrez

ciudad-vivaAnte las críticas recientes acerca de que ningún aspirante a la gubernatura de Aguascalientes tiene una visión de gobierno, creo que es oportuno abordar en este espacio que generosamente me brinda El Heraldo, el proyecto de Lorena Martínez, con quien he tenido la oportunidad de conversar ampliamente sobre el tema.

El diario La Jornada por su parte, publicó una entrevista en la que la titular de la Procuraduría Federal del Consumidor expresó conceptos de la mayor importancia.

Lorena Martínez se propone, con sus propias palabras, “encabezar un gobierno que haga la diferencia en la vida de los aguascalentenses”. Le preocupan los salarios de los obreros, y el desempleo entre los egresados de bachillerato y universidad. Le preocupa la pobreza en el campo y en la ciudad. Le preocupan las clases medias. Le preocupa el deterioro en la dinámica familiar y comunitaria que conduce a la inseguridad. Ella reconoce que Aguascalientes, junto con otros estados de la región del Bajío (como Querétaro, Guanajuato y, en menor medida, San Luis) están creciendo a tasas muy altas, mucho más altas que el resto del país, porque le han apostado a sectores de la economía que son muy dinámicos en el mercado mundial, como el automotriz y el aeroespacial. Para lograrlo han seguido una política exitosa de atracción de inversión extranjera.

Sin embargo, a Lorena Martínez le preocupa que nos convirtamos en un estado maquilador, donde se armen y ensamblen muchos vehículos, televisores, computadoras, pero que no se genere localmente valor por carecer de fuentes propias de conocimiento, diseño, tecnología, patentes. “Falta contenido local a nuestras exportaciones. ¿Qué tenemos que hacer? pues que el tren del crecimiento sea el tren del desarrollo y que la población de Aguascalientes se suba a ese tren, que no vaya a pasar el tren y deje a la gente viviendo en condiciones de pobreza, de marginación, de desigualdad”.

Lorena Martínez reconoce que para lograrlo, tenemos que implementar políticas educativas, de gasto público y de desarrollo industrial y laboral complementarias, cualitativamente distintas a las actuales. “Tenemos que vincular a los jóvenes empresarios locales a las cadenas de proveeduría; tenemos que ser más agresivos, más impulsores, mucho más comprometidos, con la mediana y pequeña industria de Aguascalientes y articularla al tren del desarrollo, eso es lo que tenemos que hacer”. Tenemos que asegurar y abaratar el crédito a los pequeños y medianos empresarios, y garantizar su acceso a lo que hoy genera riqueza, que es el conocimiento. Ella advierte que de poco nos sirve contar con una de las mejores infraestructuras universitarias del país si las universidades no se proponen formar más empleadores y menos empleados. “Ni la materia prima ni la maquila generan hoy riqueza en el mundo, lo que genera riqueza es el conocimiento, y esa es la apuesta que tenemos que hacer”.

Lorena Martínez está consciente de que enfrenta un enorme reto: mantener a Aguascalientes como lo que es hoy, “un estado pujante, un estado con crecimiento económico, pero un estado con una sociedad más justa, más igualitaria, con menos inequidades sociales y, por lo tanto, con trabajadores que tengan mejores ingresos, un fortalecimiento de sus capacidades como persona y como familia”.

Eso implica también rediseñar la política social y hacerla efectiva; “está probado que no funcionan las dádivas o despensas; la apuesta es al desarrollo de capacidades, a la apertura de oportunidades para los jóvenes, para las mujeres, para los emprendedores en los sectores agropecuario, industrial y de servicios”, expuso.

“Vamos a tener que hacer algo de lo que estoy absolutamente convencida, le tenemos que apostar al desarrollo del trabajador. Desde este momento le estaría apostando a la creación de una Secretaría del Trabajo.

“La apuesta tiene que incluir al trabajador, no nada más al empresario, y ahí es donde tenemos que diseñar claramente una política para que el trabajador sea más productivo y más competitivo, pero que también perciba salarios justos, y que además haya una política deliberada para reforzar el ingreso de las familias”. Estamos hablando del poder adquisitivo para el fortalecimiento del mercado doméstico, que nos permita no ser tan vulnerables ante los vaivenes de la economía internacional.

Lorena Martínez está convencida de que Aguascalientes es una entidad que goza de condiciones sociodemográficas y hasta geográficas privilegiadas para “permitirse el privilegio de gobernar de manera diferente y hacer un cambio radical, y mandar un mensaje al país de que sí se pueden hacer las cosas diferentes”. Y concluye, “Aguascalientes se puede gobernar de la mano de la gente, y si tienes eso tienes todo el poder, el potencial para hacer un gobierno que pueda ser verdaderamente transformador”.