La Aguja hipodérmica en pleno Siglo XXI

Itzel Vargas Rodríguez

Estamos viviendo tiempos difíciles. Cuando el terrorismo acecha, un sentimiento de repulsión e impotencia surgen, pero también de empatía, humanismo y ganas de ayudar.

Sin duda alguna el acto terrorista en París conmocionó al mundo al instante. Los medios de comunicación actuales (como las redes sociales) permitieron informarnos al momento lo que se sabía: que primero eran muchos los presuntos asesinados, que habían sido varios los lugares de atentados y al final, que habían sido más de cien las personas que fallecieron ese horroroso día en la capital francesa.

Pero justo un día después, hubo una noticia que a muchos impactó, a otros tantos indignó y a bastantes les pasó desapercibida. Francia, el país recién asediado por el terrorismo, había mandado bombardear Siria, el país del que recién han salido miles de migrantes para buscar un futuro mejor que el que les espera en su propio hogar: la muerte.

El ataque significó una respuesta evidente al grupo ISIS que intenta tomar poder a la mala en Siria. Sin embargo, diversas fuentes afirman que en dicho ataque había también implicadas muchas personas inocentes. Y no sólo eso, si se toma en cuenta la cantidad de personas que han fallecido en Siria por la guerra interna que se tiene y que ahora se ha extendido a nivel internacional, pues podremos tener como resultado un genocidio brutal.

Es ahí donde la doble moral de las personas, propiciada por las redes sociales ha sido cuestionada en las mismas redes sociales. Porque, ¿cómo se puede ser afín a una causa en la que han muerto cientos de personas en Francia y ser ciegos ante un problema en el que han muerto miles en Siria?

Es curioso que en el papel mediático y de poder (emanado en gran parte por los países que se implican en este asunto bélico), se ha tratado de exaltar más la tragedia de Francia, uno de los países potencia del mundo, con un bello lenguaje, con mujeres hermosas, con la Ciudad del Amor, París, llena de encanto por doquier… como uno de los peores pasajes de la Historia de la Humanidad (sin ánimo de minimizar el hecho). Y justo un día después, el bombardeo en Siria no fue tan mediatizado como el atentado a Francia. Cuando de antemano se sabe, que Siria ya tiene tiempo en una situación terrible e insostenible.

Una de las principales teorías de la Comunicación de Masas, es la Teoría de la Aguja Hipodérmica que Harold Lasswell propuso en reflexión en el libro “Técnicas de Propaganda en la Guerra Mundial” del año 1927. En pocas palabras la teoría se encamina a afirmar que la propaganda permite adherir a los ciudadanos a planes políticos determinados sin recurrir a la violencia, mediante la manipulación. Para entonces, casi todas las teorías de la comunicación veían a las personas como una masa sin pensamiento que percibía toda la información sin cuestionarla y la digería de igual forma.

Derivado de estos eventos que vimos en días pasados primero con Francia y luego con Siria, se pudo apreciar una tendencia hacia predominar y hacer más válida la tragedia de Francia que la de Siria, y las personas, en diversos lados del mundo tanto de opinión como en redes sociales, pudieron ser partícipes de estar más a favor a respaldar los hechos en Francia (desde quien cambió la imagen de su perfil en redes sociales por una bandera francesa a modo de solidaridad) que de lo que ocurre en este país de Medio Oriente.

¿Será que entre tanta magnitud de información actual, el internet y sobre todo las redes sociales nos están masificando con la información que se genera? ¿Vivimos con las redes sociales, en una constante dinámica de Aguja Hipodérmica que nos manipula según la información que se transmite? Porque sí es así, entonces nos hemos convertido en zombies de la información actual, sin crítica de por medio, sólo receptores de lo que se nos presenta.

itzelvargasrdz@gmail.com / @itzelvargasrdz