Juan Esaú Díaz Macías, de 13 años de edad, sufrió quemaduras de segundo grado en el 40 por ciento de su cuerpo, mientras ayudaba a un vecino a quemar la yerba del patio trasero de su casa: “echamos como un litro de gasolina y cuando le aventamos el cerillo, el fuego nos alcanzó a los dos”, narra el menor.
Fue trasladado al Hospital General de Zona (HGZ) No.2 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Aguascalientes, en donde de inmediato recibió lavado, curaciones y medicamentos para controlar el dolor.
Una vez fuera de peligro, Juan fue puesto en manos del cirujano plástico reconstructivo, Hilarión Castañeda Rodríguez, del Hospital General de Zona (HGZ) No. 1, quien le inició una terapia a base de cultivos biológicos (queratinocitos cultivados humanos), que permitió una significativa recuperación del tejido, en alrededor de 8 días.
“Sin este cultivo biológico, la recuperación del tejido habría requerido por lo menos un mes, pero gracias a las opciones terapéuticas de vanguardia con que cuenta el IMSS, Juan reunió las condiciones para ser candidato a injerto de piel en poco tiempo y pudimos realizar la primera cirugía”, detalló.
Dicha cirugía consistió en pegar piel sana en las zonas en donde el fuego consumió capas superficiales y profundas, con especial énfasis en la parte trasera y delantera de las rodillas, a fin de no limitar la flexión y movilidad de las articulaciones, y en consecuencia, la marcha del menor.
“Cuando no se aplican injertos en las heridas que lo requieren, sucede que durante el proceso de cicatrización, la piel circundante se contrae y la cicatriz queda tirante y rígida, lo que impide el movimiento normal de extremidades, articulaciones, ojos, boca, cuello, axila e ingles”, explicó el experto.
A dos meses de sufrir el accidente y gracias al manejo médico descrito; Juan fue dado de alta, ya puede caminar y tiene permiso para regresar a clases: “…me pusieron piel de otras personas en las heridas, ya puedo mover las piernas y hasta puedo caminar. Me explicaron que conforme vaya creciendo me van a poner más injertos, hasta que termine de crecer, como a los 18 o 20 años”.
Para prevenir quemaduras en menores de edad, el doctor Hilarión Castañeda señaló enfático que los niños no deben entrar a la cocina por ningún motivo, menos si hay alguien cocinando.
Tampoco deben tener acceso a combustibles como gasolina, alcohol, aerosoles, thinner o aguarrás, entre otros. De igual forma aplica para encendedores, cerillos, veladoras, estufas, calentadores, juegos pirotécnicos o cualquier artefacto que implique fuego.
“…las causas más frecuentes de quemaduras se producen en la cocina; con aceite o agua caliente… y en diciembre de cada año, la estadística se incrementa por el uso de pólvora en palomitas, luces de bengala y similares”, subrayó.
En caso de quemaduras, no se debe poner nada sobre la lesión, ningún remedio casero o pomada -ni agua- porque se pueden producir infecciones o ámpulas. Es muy común que las personas usen mostaza en las quemaduras, pero sus ingredientes agravan la lesión.
Tampoco se debe quitar la ropa o desprender la tela que se queda pegada, porque se puede desprender piel servible y/o causar lesiones mayores. Solo se debe sofocar el fuego y trasladar al paciente al centro de salud más cercano.
Finalmente, Hilarión Castañeda consideró de vital importancia que todos los niños permanezcan bajo la vigilancia ininterrumpida de un adulto.
Cabe señalar que cada mes, el IMSS atiende un promedio de 10 niños quemados, quienes llegan a las salas de Urgencias de los hospitales o de Atención Médica Continua de las Unidades de Medicina Familiar (UMF) de Aguascalientes.