Por Alejandro Hernández R.
Fotos: Enrique de Santiago S.

Y llegó a su final el Festival Taurino de Calaveras 2016, con el cartel estrella de la mini feria, estando colgados en un atractivo mano a mano los hermanos Adame, Joselito (cuatro orejas), y Luis David (ovación en el único que mató), quien se presentó como torero en su tierra y La Monumental, en una corrida que atrajo un poco más de dos tercios de entrada, en tarde fresquita y viento que llegó a molestar a los coletudos.
Por antes de iniciar la cuarta tarde de toros, se le rindió un sentido y merecido homenaje al gobernador Carlos Lozano de la Torre, por su constante aportación a la Fiesta Brava, que es su pasión; apoyos como el haberla protegido bajo un decreto, que la protege para mantenerla inviolable, de los ataques anti taurinos, recibiendo el afecto de múltiples aficionados presentes, en la ceremonia de la develación de una placa alusiva a su taurinismo.
Pero ya refiriéndonos a la corrida, al principio aquello lucía un tanto desolador, más cuando aparecieron por el patio de cuadrillas los Adame acompañados de sus respectivas cuadrillas, la emoción se hizo patente en los tendidos.
Se lidiaron astados de las siguientes ganaderías, Los Encinos (4º y 5º), Montecristo (3º), Teófilo Gómez (2º) y San Isidro (1º) un toro de San Isidro (1º), Teófilo Gómez, Montecristo, Los Encinos y Marrón (6º sobrero sustituto de uno de San Isidro devuelto por su fea presencia). Todos desiguales y carentes de bravura.
La tarde que había despertado gran interés, propiamente se volvió casi en una encerrona de Joselito, al caer lesionado su hermano cuando recibía de rodillas a su segundo, al ser arrollado y pasando a la enfermería de donde ya no salió.
Sin embargo, dejaron plena constancia de que la lucha en el ruedo, no era tan hermanable, cuando en los dos primeros toros, quitaron, dándose la réplica uno al otro. Luis David por saltilleras muy ajustadas y su hermano mayor por tafalleras. Con el segundo, Joselito lo hizo por zapopinas, mientras Luis David por ajustadísimas y emocionantes chicuelinas.
Joselito con el que salió en primero, cuya lidia y muerte brindó al gobernador Carlos Lozano de la Torre, logró imponerse con autoridad, fue metiendo al torillo en la muleta, corriendo ambas manos en redondos templados y mandones, recogiendo durante el trasto, múltiples muestras de cariño del respetable. Sobresalió sus naturales, rítmicos y templados, no obstante la intromisión del viento. Luego tiró de la res, en toriles, sobre la mano derecha con mérito. Mató de entera desprendida, escuchando sonora ovación y saludando en el tercio.
A su segundo lo saludó de rodillas en terrenos de los medios, brindando su actuación a su hermano menor, desterrando el frío, al ser aplaudido con fuerza por lo sentido del brindis. De ahí arrancó una faena brillante, emotiva, donde el torero dio suelta a su repertorio muleteril, iniciando su desempeño ayudándose por lo alto, yendo de los tercios a los medios, para ser generoso en su toreo por bajo y en redondo por ambos pitones, entre la algarabía de la parroquia. Ante las constantes rachas de viento, buscó el refugio de los maderos, donde apareció el toreo macizo esencialmente, sobre la mano diestra, poniendo a gravitar los tendidos de la Monumental, en un trasteo que fue de menos a más. Certero con la espada y con la valentía para la ejecución de la suerte de recibir, fulminó al de Montecristo, para tumbarle las orejas, mientras los despojos del noble animal, se les premió con arrastre lento.
Mató en sustitución de Luis David, dos toros que no pudo ya matar el joven coleta. Con el causante del desaguisado, por respeto abrevió la lidia. Con el que hizo cuarto, un toro muy malo y con pésimas ideas, se concretó a lidiarle.
Con el quinto, sexto de la corrida, dejando de lado su notoria mortificación, por el percance de su hermano, Joselito remontó ese estado de ánimo, poniendo a hervir el caldero, sacando la tarde del bache en que había caído, para brillar con mucha intensidad, cuando sentado en el estribo, se dio a torear con pases por alto, emocionantes, asustando de valiente, aguantando mecha, al quedarse muy corto el bruto, dando inicio a un desempeño cuyo éxito se basó en llevar muy sometido al toro, tapándole la cara, en series muy redondas y bien rematadas, siempre bajo las constantes ovaciones de un público que metió desde el principio en la canasta, coronando su exitosa faena de una certera estocada que tiró sin puntilla al toro, siendo premiado con las orejas, ganándose o remachando la salida a hombros por la puerta grande, lo que no permitió Joselito llevar a cabo, en respeto a su hermano a quien ya habían trasladado a una clínica para recibir atención.
Efímera, pero sustanciosa ha sido la presentación, como torero, de Luis David, Adame, quien no había toreado en México, como novillero, pues toda su etapa la llevó a cabo en España, culminando con un alternativa, tras una temporada muy exitosa y rotunda.
En el único astado que lidió, fue muy deslucido. Sin embargo, el joven torero, dejó claras muestras de no pesarle su primera aparición ante sus paisanos, toreando con marcada seriedad y estupendas maneras, con depurada técnica, y profundidad en su toreo, llegando a emocionar al tendido. Pinchó varias veces perdiendo un bien merecido apéndice.
Picado en su amor propio porque ya se le había ido por delante Joselito, se fue apostar de hinojos en terrenos de los medios, para recibir con una larga afarolada al berrendo de Montecristo, resultando arroyado por el animal, que se lo llevó por delante peligrosamente, pegándole después varios varetazos, terminando por perder el conocimiento, desde el principio, en una escena impactante. Pasó inconsciente y maltrecho a la enfermería, donde se le apreció la dislocación de la clavícula izquierda, un tremendo pezuñazo en la cabeza, quedando imposibilitado de continuar con la lidia, como era su propósito.
Deseamos su pronto restablecimiento, mientras por lo pronto, su anunciada confirmación de alternativa el domingo próximo en La México, ha quedado en veremos.