Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

Los lamentables sucesos ocurridos el pasado fin de semana en Jalisco y otros estados de la república, sin duda han marcado un precedente. Un helicóptero Cougar fue derribado por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación con un lanzacohetes RPG-27.

Las razones de lo sucedido aun son una incógnita, lo único cierto es que este Cártel mostró su músculo como nunca antes miembros del crimen organizado lo habían hecho, desafió a las autoridades y dio muestra de la gran capacidad de movilización y de armamento con el que cuenta.

La situación en varias zonas del país es alarmante. Durante meses volteamos a ver a Michoacán y Tamaulipas, después fue Guerrero, y ahora es Jalisco. Sucede que en todos estos estados hay una semejanza en el actuar de los gobiernos estatales, o más bien en las omisiones de éstos; los gobiernos estatales, han sido omisos en asumir su responsabilidad como garantes de la seguridad en su territorio, buscando siempre eludirla con el pobre discurso de que ésta es responsabilidad de la federación y que es ésta quien tiene que acabar con el crimen organizado.

Las policías estatales y las municipales han sido presas del crimen organizado, el cual se ha metido hasta la médula de las corporaciones, por lo tanto, resulta sumamente difícil buscar acabar con la violencia, si aquellos que deben garantizar la seguridad, son los mismos que generan la inseguridad.

El Gobernador de nuestro vecino estado ha declarado que en el territorio no existe una “Pax Narca“, sin embargo, debemos ser cautos y voltear a ver lo que sucedió en Michoacán y Guerrero, y lo que hasta el día de hoy sucede en Tamaulipas. Los discursos pueden decir una cosa, pero los hechos demuestran lo contrario, razón por la cual los gobiernos federal y estatal deben actuar a la brevedad y con responsabilidad si no queremos que Jalisco se convierta en otro estado fallido como Guerrero, Michoacán y Tamaulipas, por más que nuestros gobernantes en sus discursos digan que éstos no existen en nuestro país.

La respuesta eficaz por parte de las autoridades debe darse de inmediato; las labores de inteligencia deben ser la base de todos los operativos; a su vez la federación debe apretar a los gobiernos estatales para que éstos cumplan con su función y no busquen evadirla con discursos absurdos, de lo contrario, una vez más al no contar con apoyo estatal, la capacidad de la federación para hacer frente a la situación será rebasada por los grupos de la delincuencia organizada y los ciudadanos seremos rehenes de la violencia que tanto ha golpeado al país.

El negar la situación no abona en nada en las tareas de seguridad, si las autoridades estatales no asumen su papel como garante de la seguridad resultará imposible acabar con estos grupos camorristas que han aterrorizado a la población. Esperemos y sean conscientes que solo con la colaboración de los tres niveles de gobierno y con una coordinación eficiente basada en labores de inteligencia se podrán obtener resultados positivos en el corto y mediano plazo.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.