Antonio Trani
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 22-Nov .- Fue tanta la emoción por el regreso de la NFL a México, que algunos aficionados se pasaron de ‘malosos’ en el Estadio Azteca.
Oakland fue local en el primer Lunes por la Noche en la historia de la Liga disputado fuera de Estados Unidos, y los seguidores de los Raiders, claramente mayoría entre los 76 mil 473 presentes anoche, así lo hicieron sentir al dedicarles un rosario de “caricias” a los Texanos.
Al grito de “¡Raaaiders! ¡Raaaiders!”, los fans de los californianos trataron de intimidar a Brock Osweiler y compañía, que pegaron primero con un gol de campo de 32 yardas de Nick Novak.
Fue en la subsecuente patada de salida cuando se escuchó el primer “¡ehhh puuuto!”, grito que comúnmente la afición mexicana dedica al portero rival cuando el Tricolor juega en el Coloso de Santa Úrsula.
Previo al inicio del duelo, algunos ya hacían de las suyas al rechiflar el himno de EU, interpretado por Becky G, pero al mismo tiempo otros aficionados pedían respeto para ese momento.
Cuando los Raiders se fueron adelante con un pase de anotación de Derek Carr a Jalen Richard, la Nación Raider enloqueció y ya se traía de encargo de Novak y al pateador de despeje Shane Lechler, pues entre ambos la gente descargó cerca de 10 veces más el “tradicional” grito.
Antes de irse al descanso, Houston empató las acciones con una recepción de Braxton Miller y para el tercer cuarto, Lamar Miller bajó un poco los decibeles de los locales con un acarreo de una yarda.
Al ver que sus vociferaciones eran infructuosas, alguien recurrió a un láser para molestar desde la tribuna la visibilidad del pasador Osweiler, quien tuvo que mover las piernas en varias ocasiones para escapar de la defensa.
Pese al clima frío al sur de la Ciudad, el partido se puso calientito con una espiral de Derek Carr de 75 yardas a Jamize Olawale para nivelar la balanza.
Cada vez que las pantallas del recinto mostraban a los Raiders pidiendo apoyo, la gente respondía con arengas, y varios incluso lanzaban avioncitos de papel, hechos con las cartulinas para el mosaico y la publicidad del banco patrocinador del evento, mismo que cayeron en los techos de los palcos.
El último grito de guerra de los malosos sirvió para  que el equipo se inspirara después de frenar a Texanos en cuarta y uno por avanzar, pues Amari Cooper concretó la victoria 27-20 con una recepción de 35 yardas, con la que el Estadio Azteca estalló por todos los rincones.
En ambiente, México demostró que está listo para recibir un juego anual de la NFL, aunque quizás la Liga no esté acostumbrada al trato que dan los aficionados locales al equipo rival.