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Agencia Reforma

PARÍS, Francia 14-Nov .- Un cacheo evitó una tragedia mayor en el Stade de France.
Al menos uno de los atacantes que detonó un explosivo a las afueras del recinto con capacidad para 80 mil personas tenía un boleto para entrar al partido de futbol de Alemania contra Francia.
De acuerdo con The Wall Street Journal (WSJ), 15 minutos después de arrancado el encuentro, el atacante intentó ingresar al estadio.
Al cachearlo, elementos de seguridad descubrieron el chaleco explosivo que portaba.
Mientras se libraba del retén, el supuesto terrorista se inmoló. La explosión dejó un transeúnte muerto y  varios guardias del estadio heridos.
La Policía sospecha que el suicida podría haber buscado provocar una estampida entre los espectadores del partido.
Unos tres minutos después del primer bombazo, un segundo suicida se hizo explotar afuera del estadio. Un tercero hizo lo mismo en un McDonald’s cercano.
Dentro del Stade de France, el juego continuó de manera normal. El propio guardia que relató la historia del atacante en el retén al WSJ no logró identificar la explosión como un atentado.
“(Pero) una vez que vi a Hollande (François, Presidente francés) ser evacuado, sabía que no se trataba de un petardo”, apuntó Zouheir, como pidió ser identificado el guardia.
La Selección alemana de futbol, cuyo hotel había sido desalojado por una amenaza de bomba esa misma mañana, durmió la noche del viernes en el estadio, una de las 10 sedes francesas que acogerán la Eurocopa el próximo año.