Gabriela Villegas 
Agencia Reforma

 Vigilar la actividad de la pareja mediante los perfiles de Facebook o reclamar por dar “like” a imágenes o comentarios de otras personas son algunas alertas que pueden hablar de una relación violenta.
“Ése es el tipo de violencia que están viviendo los jóvenes hoy en día”, señaló ayer la terapeuta sexual, de pareja y familia Josefina Leroux.
La autora de la columna Diván, que publica Grupo REFORMA, impartió la charla “Noviazgos violentos” en el auditorio de El Norte y alertó que las redes sociales son una ventana donde nace y se desarrolla la violencia.
“El novio violento revisa tu teléfono, pide tus claves de redes y correo electrónico y te vigila no sólo por y tu Facebook, sino por el de los amigos”.
Su charla se transmitió en vivo por Facebook Mentions y fue vista por más de 29 mil personas. El video se puede encontrar en la página de Facebook de elnorte.com.

Etapas de la violencia
Una joven propensa a aceptar un noviazgo violento es aquella que crece en una familia machista en la que el padre decide por todos los integrantes y ella no tiene voz.
“Ellas cuentan con autoestima débil y pobre autocontrol. Cuando encuentra a una pareja que es muy hábil con las palabras, sabe cómo conquistar y conoce las claves de la seducción la va doblando y acercando hasta que empieza el maltrato psicológico”, comentó Leroux.
La violencia psicológica comienza cuando el agresor evita o pone excusas para no ver a la chica en persona o sólo tener encuentros cuando él lo decide.
Tras cazar a la víctima, empieza la etapa más visible: la violencia física.
“El maltrato físico no se crea con sólo golpes, cachetadas y patadas”, aclaró. “Empieza con un empujoncito, un acercamiento fuerte y si no se detiene va en escalada”.
La última etapa de la violencia es cuando hay amenaza a la integridad física de la víctima.
Estas situaciones, citó la especialista, las han vivido 67 por ciento de las parejas en México, de acuerdo con un estudio del Instituto Politécnico Nacional, del 2009.
“No es tanto la personalidad sino lo que rodea a la pareja”, dijo Leroux, “no se enseña a dialogar, sino que los jóvenes aprenden a resolver los problemas a través de la violencia”.

El diálogo continuo
La poca atención y tiempo dedicado a los hijos influye en que ellos se refugien en las redes sociales y sus grupos de amigos.
Los padres deben estar alertas a estas situaciones ya que perder la confianza y comunicación con los hijos hace más difícil detectar si están siendo violentados.
“Las chavas y los chavos cuando están siendo violentados o cuando están en situación de peligro y  tienen escasa confianza para llegar con los padres, primero le dicen al amigo o cualquier persona que a los papás”.
Para evitar estos peligros, la especialista recomendó tener actividades en familia como jugar, organizar días de campo o salir a pasear con ellos. También involucrarlos en actividades recreativas con más personas como sus amigos y primos.
“Tener al menos una comida en familia una vez al día para platicar, pero no la usen para sermonearlos o regañarlos, sino para escucharlos”.

¿Cómo detener la violencia?
Es difícil que una víctima perciba que está siendo violentada, ya que los efectos de amor y la adrenalina lo evitan.
La especialista recomendó acercase a la víctima de forma sutil, mostrarle cariño y decirle que se está para apoyarla.
“No meterse demasiado, porque podría ser difícil, pero sí hacerle saber que tiene problemas y mostrar apoyo y ayuda”, aconsejó Leroux.

Detecta una relación violenta
De acuerdo con la especialista responder afirmativamente a tres de estas frases confirma que la relación no es sana:

  • Revisa tu teléfono.
  • Te llama constantemente para saber qué estas haciendo y con quién estás.
  • Pide imágenes para que le compruebes donde estás.
  • Pide tus claves de redes sociales y correo electrónico.
  • Vigila tu Facebook y el de tus amistades.
  • Te pide fotografías íntimas.
  • Cuestiona tus comentarios o publicaciones en Facebook.
  • Te hace sentir menos.
  • Te dice malas palabras o “estás gorda”.
  • Pide tus claves de redes sociales y correo electrónico.
  • Te prohibe cosas y te dice cómo vestirte.
  • Ignora tus sentimientos.
  • Justifica sus reacciones culpándote de provocarlas.
  • Se irrita fuertemente ante la frustración.
  • Te hace sentir miedo.
  • Te ha agredido.