Noe García Gómez 

La RAE define a la inmadurez como la “falta de buen juicio, prudencia o sensatez”, el inmaduro normalmente requiere de alguien que lo apoye y acompañe en sus decisiones. Traigo el tema a colación por las reacciones al resultado de la votación del pasado 5 de junio; donde podemos dividir el comportamiento de los actores –candidatos, partidos y ciudadanos- en tres momentos; campañas, votación y pos-resultados.

  1. Durante la campaña sin duda se caracterizó por ser intensa y lo que comenzó como una carrera de propuestas, se fue convirtiendo y mudando a una campaña manchada por los escándalos y la guerra sucia. Todo desde el anonimato de las redes sociales. Los candidatos seguían quitados de la pena recorriendo el estado, sus municipios, comunidades y colonias, mientras otros hacían el trabajo sucio. Pero hasta ahí, durante la campaña ningún candidato o partido acusó a agentes externos como -las iglesias- de apoyar a algún candidato o partido, mucho menos se presentaron denuncias ante las instancias electorales de ello, destacando el apoyo abierto y proselitista de un conocido comunicador de un noticiero matutino hacia uno de los contendientes y en contra del otro. Todo ocurrió dentro de los límites que nos tienen acostumbrados los partidos y candidatos, y como lo había escrito con anterioridad, la guerra sucia la condeno y rechazo, pero tampoco es algo que me sorprenda.

Con ese escenario culminó la etapa de campañas, sin ninguna denuncia ni pública o ante instancia legal sobre la intervención de algún organismo eclesiástico o religioso a favor o en contra de candidato o partido, repito, sin ninguna denuncia pública u oficial de intervención de las iglesias en el proceso electoral.

  1. El domingo 5 de junio día de las votaciones, todo amaneció tranquilo, hasta el clima, un día despejado y con un calor moderado. Se instalaron los centros de votación, sin mayores contratiempos y prácticamente pasadas las 10 de la mañana se declararon instaladas al 100 por ciento de las casillas. La intensidad de las campañas y los embates de lodo que lanzaron los equipos de los candidatos no se reflejó en las casillas. Puede haber muchas diferencias en cuanto a las ideas, las preferencias, las ideologías, las inconformidades, pero ese día las discrepancias no salieron a la luz entre los ciudadanos que acudieron a votar. En cada fila de las casillas había votantes a favor del PAN y de la coalición Grande y para Todos encabezada por el PRI. Todos amistosos, unos serios otros alegres pero todos en civilidad esperando su turno para ejercer su derecho y obligación de votar. Fue una verdadera muestra de civilidad. Los equipos que integraban las casillas se les notaba una coordinación y buen ambiente entre los funcionarios, los representantes de casilla de los partidos y candidatos serenos realizando su trabajo de vigilancia, que por razones de su función comenzaron tensos, pero al transcurrir el tiempo (12 horas o más juntos) comienza un ambiente más relajado, al finalizar funcionarios y representantes de partido, en la mayoría de los casos establecen una relación de compañerismo para sacar adelante esa tarea y responsabilidad democrática.

Nada puede reprocharse a los ciudadanos que acudieran a votar y/o que actuaran como funcionarios. Lo que ocurrió más tarde me parece que quedó por debajo de ese ejemplo de madurez cívica y política.

  1. Pasadas las seis de la tarde y cerrados los centros de votación, las encuestas comenzaron a circular, algunas de ellas anunciaban un apretado margen entre los dos principales contendientes con una ventaja del candidato del PAN, solo una (del periódico El Financiero) daba 4 puntos de ventaja a la candidata de la Alianza Grande y para Todos, encabezada por el PRI. Ambos candidatos y partidos se declararon ganadores. La candidata del PRI lanzó la propuesta de no impugnar, de respetar la decisión ciudadana, “fuera por 10, 100 o 10mil votos”. Las cifras del PREP comenzaron a visualizarse y daban como ganador al Martín Orozco Sandoval, al transcurrir la noche el margen se ampliaba o se reducía según llegaran los paquetes electorales. Al final amanecimos con una diferencia del 2.3 por ciento a favor del PAN.

Siguieron los cómputos distritales, donde todos los partidos y candidatos tienen representante, en medios y redes comenzó a circular la versión de que “se revertiría el resultado a pesar de la intervención de la iglesia católica en el voto”, por primera vez en todo el proceso algunos actores políticos denunciaron una intervención clerical. Finalmente en el cómputo estatal el domingo 12, el Consejo General del Instituto Estatal Electoral anunció que Martín Orozco ganó por 2.9 por ciento contra su más cercana competidora Lorena Martínez, con una participación del 52 por ciento del listado nominal. Con estas cifras se le entregó la constancia como gobernador electo.

Al día siguiente la candidata y partidos PRI, PVEM y PT anunciaron que impugnarían la elección –dejando atrás aquel compromiso lanzado de respetar la voluntad ciudadana- finalmente están en su derecho y es una garantía que les da la ley electoral.

¿El argumento principal? La intervención de la iglesia a favor de un candidato.

Es correcto apreciable elector, nos dicen que usted fue presionado y cooptado por ministros religiosos y que ellos aprovechando su “inmadurez cívica” decidieron por quién tenía que votar. Nos dicen que esos que estaban formados juntos a nosotros para votar, su civilidad no era por cumplir una tarea democrática, sino que como autómatas estaban cumpliendo órdenes clericales.

Me considero un republicano y condeno la injerencia de la iglesia en los asuntos del Estado, pero lo que me resulta incomprensible y aun más condenable es cómo parte de nuestra clase política tolera ciertas relaciones, hasta que al parecer ya no le son favorables, o las usa como pretexto y saca a relucir para seguir disputando el poder.

Esa hipótesis central de la impugnación,  de que más de 13mil aguascalentenses (es el margen de votos por el que perdieron) tienen una inmadurez mental y cívica, y fueron manipulados por la iglesia o iglesias es temeraria en los actuales tiempos, ya que dicho argumento es gasolina que avivará el fuego de una polarización ¿a quién le conviene que se sigan polarizando los ánimos en nuestro estado? Cabe hacer mención que no se ha presentado denuncia ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), pues si esa hipótesis es cierta y se tienen pruebas, hay delitos que perseguir, por lo que invitaría a los promoventes a presentar las denuncias correspondientes y que no quede solo en una disputa por el poder.

Cabe destacar que Manlio Fabio Beltrones presidente del PRI a nivel nacional declaro que en las derrotas de su partido nada tuvo que ver la iglesia en ellas. Creo que se tendría que cambiar el argumento a “intervención indebida del mal ejercicio de la administración federal y el bajo índice de aprobación de Peña Nieto en las campañas locales de su partido” creo que eso es más cercano a la realidad.

Lo anterior nos lleva a prolongar la validez del ejercicio que 464mil 251 ciudadanos realizaron el pasado 5 de junio, hoy está en manos de la Sala Superior del Tribunal Electoral quien de manera colegiada decidirá la validez o no de la elección, lo que nosotros sí podemos juzgar es la madurez o inmadurez de ciudadanos y políticos en este proceso electoral.

 

Concretito

Fue la corrupción: en una investigación a -boca de urna- estableció que el 41 por ciento de los votantes de Aguascalientes dijeron que el principal problema es la corrupción, seguido de la inseguridad. Ahí están las claves del resultado y el PRI no quiere comprender el mensaje, ya que votó esta semana en el Senado en contra de la propuesta ciudadana (con más de 600mil firmas de respaldo) de que sean públicas las declaraciones 3 de 3. Parece que no entienden, que no entienden.

Twitter: @noeg2