Fernando López Gutiérrez
 ferlog14@gmail.com
 @ferlog14

Hace un par de años escuché a Roy Campos, uno de los especialistas en encuestas más conocidos del país, referirse al efecto que las creencias de cada persona tiene en su forma de aceptar y asimilar la información que le es presentada por diversas fuentes. Al comentar respecto a la incidencia de las encuestas en las decisiones del electorado, Campos explicaba que ésta era mínima debido, entre otras cosas, al hecho de que los individuos tienden a reconocer como verdadera la información que coincide con lo que ellos consideran cierto y a rechazar aquella que es contraria a sus propias opiniones.
Lo anterior no es exclusivo del ámbito electoral, en las diversas actividades que realizamos nos resulta más sencillo desestimar la información contraria a nuestra forma de pensar y valorar la que se ajusta a nuestras ideas. Cotidianamente, en mayor o menor medida, cada uno de nosotros utiliza, exhibe o reproduce los datos y las evidencias que reafirman nuestros mismos planteamientos y convicciones sobre temas específicos.
Si bien esta situación es normal, no es deseable permitir que se lleve al extremo. Debemos ser capaces de reconocer y admitir cuando la información que se nos presenta no posee los elementos suficientes para emitir una crítica o desarrollar un juicio sólido. En un contexto de grandes cambios y antagonismos, en el que la información de todo tipo fluye de forma continua, la utilización de referencias confiables y la exposición de planteamientos sustentados en hechos verdaderos constituyen aspectos de los cuales no podemos prescindir.
Las noticias de los últimos días nos permitirían identificar algunos ejemplos de cómo diversas cuestiones de gran importancia para nuestro país, son abordadas continuamente por algunos grupos o personas a partir de información falsa o que no ha sido corroborada. Las afirmaciones que el Frente Nacional por la Familia ha sostenido respecto al contenido de la iniciativa en materia de matrimonio igualitario, las cuales no se sustentan en el texto referido; las acusaciones por la supuesta existencia de conflicto de interés en la posesión de un departamento en Miami por parte de Angélica Rivera, las cuales no han sido demostradas y han propiciado la disculpa del diario británico The Guardian, sin que en México se tenga una respuesta similar por parte de los medios que hicieron eco de la noticia; o el comentario de Andrés Manuel López Obrador que acusa al Instituto Tecnológico Autónomo de México de ser una “escuela de tecnócratas neopofiristas”, lo cual constituye un disparate y una generalización absurda, son casos concretos del tipo de noticias y datos que de manera cotidiana asimilamos.
En cada uno de los ejemplos anteriores, observamos que personas o grupos presentan información a la opinión pública y dicha información, sin que pueda comprobarse su veracidad, afecta a otros. En la mayoría de los casos, quienes difunden las noticias mencionadas saben que no tienen elementos suficientes para respaldar sus planteamientos, pero aun así los llevan a la luz pública, sabiendo que sus acciones no tendrán consecuencias para ellos. He aquí la importancia de asumir una postura crítica y selectiva ante la información que recibimos y la relevancia que esto tiene para la consolidación de una sociedad verdaderamente democrática.