Desde su creación los concesionarios expresaron su rechazo pero finalmente aceptaron el descuento a los estudiantes, a condición de aplicar un reglamento – no escrito – que obliga a los jóvenes a ceñirse al día y la hora en que pueden pagar una tarifa menor al resto de los usuarios del transporte urbano.
A partir de que se puso en marcha este procedimiento – por decreto del ex gobernador Luis Armando Reynoso Femat -, cada una de las legislaturas han pretendido poner orden, pero a lo más que han llegado es lanzar advertencias, por lo que todo se rige acorde a lo que manda la Alianza de Transportistas Urbanos y Suburbanos de Aguascalientes (ATUSA).
El propósito fue que los estudiantes de educación básica pagaran una tarifa especial, para lo cual bastaba que se identificaran con la credencial de la institución a la que pertenecían y así poder utilizar ese medio cualquier día, pero los camioneros dispusieron que debiera de ser un carné expedido por ellos mismos, al que le fijaron un costo cuando es por primera vez y otro si es por renovación o reposición, renovación que es obligatoria para todos en cada inicio del ciclo escolar.
En el caso de las agrupaciones de estudiantes fue tan débil su oposición que nadie les hizo caso, por lo que incluso terminaron por ser partícipes en la precisión, al grado que se congratulan cuando consiguen que ATUSA les otorgue algún favor, como instalar un módulo en el centro de estudios.
A su vez, el Congreso del Estado ha sido tolerante desde un principio, concretándose a emitir exhortaciones a las autoridades para que vigilen el cumplimiento de un decreto que aprobó el propio organismo. En algún momento quiso regularizarlo, acordando que el Instituto de Educación se encargara de proporcionar ese tipo de credenciales y que además no tuviera costo, pero al haber sido sólo un punto de acuerdo – de los tantos que determinan los legisladores -, quedó en una vacilada.
Los transportistas ni se inmutan ante las advertencias, por lo que se llegó al nuevo ciclo escolar bajo sus condiciones, que tan sólo en el reciente les redituó alrededor de tres millones de pesos en la entrega del documento, además de lo que ingresa por cada persona.
Lo anterior podría ser suficiente para aceptar el uso común del servicio, pero ellos deciden cuándo admiten el descuento, que por regla general es sólo de lunes a viernes, a ciertas horas, y que no sea día festivo, órdenes que cumplen a rajatabla los operadores, por lo que son continuas las discusiones que tienen con los jóvenes, que por su parte son humillados por exigir un derecho.
En su defensa los concesionarios sostienen que como empresarios deben cuidar su negocio y por lo mismo nadie puede obligarlos a hacer rebajas en las “pasadas”, que en el caso de los estudiantes consideran que son más de 200 mil que actualmente pagan menos de la mitad de la tarifa oficial, aunque cabe aclarar que ni la octava parte tiene acceso a ese provecho.
Es indudable que les asiste la razón cuando se refieren a que una organización privada no debe ser flexible en el renglón de las ganancias, pero se olvidan que en el caso de los estudiantes hay un decreto de por medio que es de acatamiento obligatorio. En todo caso, que busquen su derogación, porque mientras esté vigente deben ceñirse a él.
Es un mandato que como se menciona, no señala el cobro de la credencial ni que sea ATUSA quien las expida, tampoco días y horarios límites para su aceptación, por lo que todo lo que se hace es irregular a ciencia y paciencia de las autoridades y de los propios legisladores, que al ser de su competencia prefieren que sean otros lo que carguen con la responsabilidad.
Estos son de los asuntos que no se abordó en la reciente campaña electoral, aunque hubo quien ofreció transporte urbano gratuito a los estudiantes, lo que tampoco es dable, ya que entonces tendría que subvencionarse, recurso que necesariamente obligaría a reducir inversiones en obras y servicios. Es preferible los descuentos para que exista un ingreso a los inversionistas, a retroceder décadas en que el proteccionismo llevó a un bienestar ficticio, que por cierto hoy sigue cobrando factura.

EL TIEMPO LOS ALCANZÓ

El ciclo pluvial ha sido muy generoso en el presente año, por lo que el sector agropecuario espera buenos resultados, pero en donde no serán tanto es con las presas y bordos que hay en el estado, ya que la mayoría no están desazolvadas, consecuentemente la captación es inferior al volumen establecido.
Pasan los años y nada se hace por limpiar los embalses, lo que para los conocedores hacerlo tendría un costo igual o mayor que construir otros, sin embargo algo tiene que concebirse para reducir lo que cubre esos espacios, muchas veces de basura y otras con lirio. De poco sirve mencionar que tal o cual lugar tienen una capacidad suficiente para atender la demanda de los cultivos de otoño-invierno si su provecho es parcial.
Tiene que formularse un programa para llevar a cabo este tipo trabajos, que aún cuando no se logre una limpieza total sí se amplíe las condiciones en beneficio de los hombres y mujeres que explotan la tierra de temporal, ya que dependen de lo que almacenan los vasos. No hacerlo es ocasionar que continúe el éxodo de las familias hacia otros lugares, con la pérdida de más espacios labrantíos y de zonas ganaderas.
Hace once años, Iván Restrepo publicó en La Jornada que se calcula que más de la mitad de las presas del país están azolvadas y a futuro ya no podrían cumplir su tarea de generar energía e irrigar millones de hectáreas agrícolas, además, en el agro se desperdicia la mitad del agua destinada al riego por obsolescencia de los sistemas de conducción y mala administración del recurso. “Si se evitara esa pérdida, México sería una megapotencia agropecuaria”, articuló.
En Aguascalientes se mantiene el mismo número de presas y vasos, sin embargo es tiempo de adoptar medidas para evitar que suceda lo que en Tlaxcala, donde en agosto de 2013 se dio a conocer que la presa “Lázaro Cárdenas”, una de las 16 de esa entidad, concluyó su vida útil “por el exceso de azolve que acumuló en su interior, mismo que provocó la reducción del nivel de almacenaje de agua”, detalló la dirección local de la Comisión Nacional del Agua. Estuvo en funciones menos de 50 años, pero el exceso de lodo obligó a cancelar su operación.
Asimismo, las condiciones en que se encuentran los cuerpos de agua locales obligan a sugerir que no se utilicen para nadar, ya que la falta de limpieza se convierte en sitios sumamente peligrosos debido a que lirio, basura, animales muertos y ramas de diferente tipo atrapan a los bañistas, llegando a causarles la muerte y poner en riesgo a los que tratan de auxiliarlos.
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TACOS DE SALIVA

A quien critique a los diputados por discutir cuándo debe de ser el proceso de entrega-recepción en el gobierno del estado, deberían de aprender de ellos, que saben utilizar los “tiempos muertos”. A falta de trabajo legislativo se echan unos gorgoritos de sapiencia y de paso le dan una “raspada” a sus oponentes, lo que aún cuando no solucionen nada les permite entretenerse y de paso divertir a la clientela, que cotidianamente acude a escucharlos.