En los tiempos actuales se le da un gran valor a la participación de los diversos núcleos que integran la sociedad, para que opine sobre los asuntos públicos y de todo aquello que le atañe en lo particular. Se organizan foros en que pueden intervenir estudiosos y simples y en los espacios de la opinión puede hacerlo quien tenga algo que decir.

Es una de las mejores vías de la democracia, al permitir leer o escuchar juicios que muchas veces se contraponen, pero que al final de cuentas enriquecen el punto de vista de los ciudadanos, sin embargo hace falta que los legisladores escuchen la voz del pueblo y plasmen en las leyes lo que él quiere o exige y no sólo se le tenga como parte de su anecdotario.

En este sentido es común que los adultos, principalmente los que se dicen expertos en ciertos temas, propongan una idea que presuntamente beneficiará a niños y jóvenes, pero jamás se toman la molestia de consultarlos a ellos, de darles la información necesaria para que analicen, debatan, enjuicien y saquen conclusiones y que de manera directa planteen sus puntos de vista, simplemente interpretan lo que suponen que es mejor y luego lo plasman en la ley haciendo obligatoria su observancia.

A lo largo del año volvió a esbozarse que se reduzca la edad penal a 16 años, estimándose que para esa edad ya tienen conciencia plena de sus actos y tienen que ser castigados como adultos, pero al mismo tiempo se plantea que hasta los 18 años puedan casarse porque hacerlo antes tienen una actitud no bien reflexionada y además elimina su adolescencia.

Por su parte el senador del PRD Rabindranath Salazar Solorio presentó a mediados de este mes una iniciativa para modificar la ley, para que los 18 años sea la edad mínima para trabajar, con lo que, aduce, México armonizará las disposiciones firmadas ante la Organización Internacional del Trabajo (OTI), eliminándose de la legislación que sea a los 16 años.

En la propuesta señala la urgencia de modificar la edad laboral, “pues la formación y entorno de los menores debe ser en las mejores condiciones, y adolescentes y jóvenes deben tener derecho a actividades lúdicas, al descanso y a la educación”.

Al hacer la reforma a la fracción II, apartado A del Artículo 123 de la Constitución Política, “estamos actualizando nuestra norma fundamental con aquellas regulaciones de derecho a nivel internacional y de las que México forma parte”, apuntó.

Para darle forma a su escrito, el senador Salazar menciona el número de jóvenes entre 15 y 17 años que trabajan a nivel mundial y nacional, pero omite citar si llevó a cabo una consulta para conocer los puntos de vista de 2.5 millones que están en el rango de 14 y 17 años y saber del porqué trabajan. Es muy difícil que a esa edad lo hagan por pasatiempo, más bien lo hacen empujados por las circunstancias en que están, principalmente de pobreza y por lo mismo su familia no tuvo recursos para que estudiaran, viéndose obligados a buscar un trabajo que les ayude a subsistir. Afirmar que sin excepción alguna todos deben dedicarse a “actividades lúdicas, al descanso y la educación” es desconocer las condiciones de vida que prevalecen en zonas económicas de sobrevivencia.

Es algo similar a lo que ocurre en Aguascalientes, en que cada año durante la Feria Nacional de San Marcos se crean brigadas de personal gubernamental que anda a la caza de niños y adolescentes que hacen alguna tarea para ganarse unos pesos, deteniéndolos “para entregarlos a sus familiares”, quienes son investigados por si son explotadores y se multa al que les dio empleo, con lo que se crea una política de terror. Algo similar ocurre con los indocumentados en Estados Unidos, a quienes se persigue, apresa y expulsa y se imponen duros castigos a los patrones.

Está claro que debe haber condiciones propicias para que, de acuerdo a su edad, los niños, adolescentes y jóvenes puedan realizar una labor, sin que interfiera en sus estudios y si por alguna razón ya no van a la escuela motivarlos para que lo hagan, pero prohibírselo sólo genera condena de los mismos afectados y que crezcan entre el desconcierto y el odio hacia las normas colectivas.

Asimismo, al aumentar la edad para trabajar obligará a un número elevado de muchachos y muchachas a buscar alguna forma de allegarse un ingreso, constituyéndose en un bocado sumamente sustancioso para el crimen organizado, que encontrará el sostén necesario para sus bandas.

Debe recordarse la afirmación tan reiterada de que aquí y en otras partes del país hay un número muy elevado de “ninis” (que no trabajan ni estudian), a los que se agregarían millones que actualmente cumplen con una operación remunerativa y que pueden perderla si llega a aprobarse la enmienda constitucional que envió Salazar Osorio a las comisiones unidas de Trabajo y Previsión Social, de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia, y de Estudios Legislativos, del Senado, para su análisis y posible dictamen, que luego sería aprobada por el pleno.

URGE UNA RESPUESTA

Se sobreentiende que no es fácil encontrar una salida pero algo se tiene que hacer en Aguascalientes para frenar la ola de suicidios que este año rompió el récord histórico de 114, al llegar a 125 cuando aún faltan más de 48 horas para cerrar 2015.

Las razones para atentar contra la propia existencia son multifactoriales, lo que hace más difícil evitarlo, no obstante debe impulsarse las acciones necesarias para que quien conciba esa idea tenga a dónde acudir. Está comprobado que el teléfono y los centros de atención que se han creado para tal fin no son suficientes, o no despiertan confianza como para acercarse, de ahí que se deben explorar nuevas vías e inclusive recurrir a las aplicadas en otros países.

En los últimos dos años se abordó esta situación Con Usted, presentándole varios estudios que para tal fin hicieron especialistas, lo mismo que en varios espacios de El Heraldo y en otros medios informativos, en la búsqueda de encontrar un camino que disminuyera el número de suicidios, pero de poco sirvió porque ha seguido la racha superando en cada ciclo los 100 casos y que se llega ahora a una cifra máxima.

A nivel nacional los suicidios aumentaron 300% en las últimas tres décadas, de acuerdo a registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), por lo que los expertos en materia psicológica establecen que debe tratarse como un problema de salud pública y atenderlo no sólo por la familia e instituciones, sino mediante un método preventivo, para ello se recomienda tener presente algunas claves de alerta, que pueden ser entre los jóvenes como la depresión, el consumo de drogas, la falta de oportunidades de estudio o trabajo, y en la población adulta por motivos laborales, económicos, familiares, divorcio, abandono de la pareja o los hijos, mientras que en los adultos mayores por enfermedades propias de su edad que les provocan incapacidad, dolor o apatía de la familia hacia su persona.

Asimismo, además de la depresión se debe tomar en cuenta la baja estima, los duelos complicados y aquellas cuestiones que observe un comportamiento distinto al acostumbrado, como poca comunicación con los demás, mínimo o nulo interés de lo que antes le atraía y frenar la relación con familiares y amigos sin una causa aparente.

Las conductas cambiantes es un llamado para acercarse a esas personas y tratar de conocer los motivos, que seguramente no querrán comentar al principio pero después de algunas pláticas se irán explayando hasta que se tenga un panorama de lo que ocurre, con lo que podrá brindarse el apoyo que busca y no se atrevía a pedir.

Es preferible tener paciencia y saber escuchar a lamentarse por no haber hecho el intento, sería una forma de ayudar a que esa persona descubra nuevas motivaciones para vivir.