Silvia Guerra

Estamos ya dentro de la temporada de las campañas políticas en nuestro estado, siendo bombardeados diariamente de manera visual, audio visual y auditiva con múltiples anuncios y promocionales de campaña de los ya tan variados aspirantes a los distintos cargos. ¿Pero qué tan efectivas son estas campañas? ¿Qué tan bien planeadas y estructuradas están?

He estado observando, y la estructura de algunas campañas es rara, está chueca. Hoy en día es tanta la competencia que hay entre partidos establecidos y  candidatos independientes, que sabrá Dios quién esté asesorando a cada uno. A uno que otro parece que lo asesora su peor enemigo, ya que hacen las cosas completamente al revés.

Es muy sabido que muchos candidatos creen saber más que los expertos asesores y no escuchan o llevan a cabo sus recomendaciones por emberrincharse en sus ideas “guajiras” de lo que consideran más adecuado. Si se ponen a pensar, por eso hay especializaciones en las profesiones y por eso se llaman expertos, porque dominan la materia; si los candidatos saben más que los expertos asesores, pues le están errando a la profesión de políticos. No hay que olvidar que un buen asesor de imagen de campaña tiene un equipo de trabajo que realiza investigación de campo, hace encuestas, analiza tendencias, estudia al candidato y a su mercado meta, empata necesidades del electorado con fortalezas del candidato, etc., etc., etc…

La vocación real de un servidor público debería ser esa, servir, no servir-SE. A muchos candidatos se les olvida esto y ven los puestos como barriles interminables de fondos y recursos para saciar su inagotable avaricia económica y para sanear su enorme complejo de inferioridad y ningunismo. Esta gente desesperada busca asesorarse de otros desesperados de atención y dinero, y la combinación genera catastróficas campañas como las que estamos viendo hoy.

Hay errores variadísimos en las distintas campañas, y se nota quién ha sido meticuloso y quién está desesperado… Los errores van desde errores en la fotografía: malos ángulos, pésima iluminación, error en colores de fondo, errores en colores de atuendos, etc.; errores en la imagen creada para el candidato; o errores en donde presentan al candidato a través de una campaña con la famosa “Guerra Sucia”, generando rechazo y repulsión por parte del electorado, ya que no se dieron a la tarea de presentar adecuadamente al candidato y sus propuestas para ir enamorando a la gente.

Las campañas de propaganda política son muy emocionantes, pero sí hay que invertir unas cuantas neuronas en ellas, no se trata solamente de lanzar al aire y sin coherencia la información. En una propaganda bien llevada, la idea es generar adeptos a través de influir en la gente con ideas y conceptos adecuados. Obviamente, estos candidatos que están haciendo las cosas chuecas, están utilizando su propaganda sin enfoque, de manera visceral y fuera de tiempo, lo que generará adeptos, pero para alguien más.

Es increíble ver cómo los estímulos que se emiten alrededor de una campaña hablan enormemente de las pretensiones, cualidades e intenciones de un candidato. Hablamos de todo, desde la planeación de la campaña y su ejecución; del comportamiento del candidato en el manejo de medios y con el electorado; de su estilo de lenguaje verbal y corporal; de si su comportamiento y compromisos se ven coherentes a su esencia o no, etc. Como dicen por ahí, con todo esto y más… “Se ve venir”. Hay que estar pendientes de a quiénes dejamos llegar y por quiénes nos dejamos convencer.

Que tengan una excelente semana.

El Poder de tu Imagen.

silvia@consultoriadeimagen.com.mx