Josemaría León Lara Díaz Torre

Segun SapoCada semana al comenzar el proceso de redacción de “Según el sapo es la pedrada”, lo más complicado es la elección del tema el cual pretendo abordar mismo que sea de interés para los lectores; en muchas ocasiones pasan horas o hasta días sin poder hallar un tema adecuado que considere atractivo, pero esta semana ha sido todo lo contrario.

¡Así es la vida de irónica! En los últimos días he tenido mucha tela de donde cortar: el tan esperado anuncio de la apertura de las embajadas en Washington y en La Habana, el tema económico en Grecia, la visita de Estado de Sus Majestades a México, el sinnúmero de “destapes” en nuestra entidad que más que eso, en realidad se parecen al Gobernador de Zacatecas rompiendo el protocolo con los reyes para salir en la foto; más la verdadera noticia para todos los que de alguna u otra manera conformamos la comunidad periodística de este país es la lamentable muerte de Don Jacobo Zabludovsky.

Polémica es la palabra que acompañará siempre a Don Jacobo; sin duda el más grande comunicador de su época, precursor de los noticieros televisivos en México, un hombre de clase, amante del tango, aficionado a la fiesta taurina, abogado, siempre defensor de la UNAM, en fin una leyenda del siglo XX en México.

Las nuevas generaciones poco saben de Don Jacobo, puesto que desde que dejó Televisa en el año dos mil su voz dejó de tener la misma difusión a nivel nacional. Por casi treinta años estuvo al aire como conductor y productor del Noticiero 24 horas por el Canal de las Estrellas, siendo prácticamente la única voz que el pueblo mexicano escuchaba y creía durante décadas.

No podemos dejar pasar que una frase que marcó a Don Jacobo fue “hoy fue un día soleado” un dos de octubre de mil novecientos sesenta y ocho al empezar su noticiero, cuando el sistema estaba en su máximo esplendor y la prensa internacional estaba ya en casa por las olimpiadas que se celebrarían unos cuantos días más tarde. No me atrevería a decir que llegara a ser un títere de la presidencia o del partido reinante, pero la realidad de nuestro país en aquel tiempo era tan oscura que hasta la fecha la verdad sigue sin salir a la luz.

Uno de los acontecimientos que marcó la carrera del señor Zabludovsky, fue su transmisión en vivo desde las calles de la Ciudad de México en pleno terremoto del diecinueve de septiembre del año de mil novecientos ochenta y cinco. Una crónica improvisada puesto que se encontraba en un vehículo y cuando las señales televisivas estaban caídas, la radio seguía funcionando y el único medio que podía informar lo que sucedía era la frecuencia XEW en la voz de Don Jacobo.

Su currículum en el mundo del periodismo es sumamente vasto, particularmente por los acontecimientos que le tocó narrar, pero más allá de ello fueron ciertas entrevistas las que hicieron de su nombre una leyenda. Tal es el caso de una enigmática entrevista al maestro del surrealismo Salvador Dalí, que a lo largo del desarrollo de la misma como diría el viejo refrán, “cada loco con su tema” puesto que tanto como Dalí como Don Jacobo hablaban de dos cosas abismalmente distintas.

Hace algunos años en un viaje familiar tuve la fortuna de conocer a Don Jacobo y de platicar con él en dos ocasiones; en aquellos años yo apenas comenzaba a conocer los medios de comunicación y ya estaba tocando puertas en el maravilloso mundo de la radio y esos fueron mis primeros argumentos el día que lo conocí. A pesar de que las dos breves conversaciones que tuve con una verdadera leyenda del periodismo mexicano, el grato recuerdo que tengo de él es que siempre tuvo en primer lugar a su señora esposa a Doña Sarita Zabludovsky, misma que me presentó antes de presentarse a él mismo; su trato fue el de un caballero a pesar de que yo era un adolescente siempre se refirió a mi persona con tal propiedad que me llamó de “usted” en todo momento y eso que tuve el descaro de abordarlo e interrumpirlo en su periodo vacacional.

El día de ayer nuestro país ha perdido un gran mexicano que sin duda ha pasado a los libros de historia como un pionero en los medios de comunicación, pero también como un hombre que quizás desde su trinchera luchó por un mejor país.

Agradezco los comentarios de la presente columna al correo jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter:@ChemaLeonLara