Hotel Francia

Por J. Jesús López García 

En España las ventas, y en México los mesones, ofrecían el servicio de alojamiento; sitios de hospedarse con servicio para acondicionamiento de carruajes, reposo a los animales de tiro y espacio para almacenar de manera temporal mercancías u algunos objetos.

Con la Revolución Industrial y las necesidades de descanso después de largos recorridos y la búsqueda de comodidades y divertimento que hiciesen de estos viajes tortuosos, se dio pie a otro tipo de alojamiento transitorio cuya naturaleza fuese más afín al descanso que al mero refugio o al cuidado de mercaderías y bestias. Los hoteles modernos habían nacido de esa manera y el confort y el entretenimiento de que disponían fueron ampliándose en oferta al paso del tiempo y con la cada vez mayor facilidad en que el traslado era provisto a una sociedad excesivamente más móvil.

Originalmente, los albergues estaban dedicados a los peregrinos que haciendo las rutas a centros religiosos importantes en Europa, podían resguardarse en edificios seguros administrados por órdenes religiosas. El resultado arquitectónico era algo similar al de los macizos muros de una fortificación.

En Aguascalientes, sobre el callejón de Zavala, contiguo a la Plaza de Armas, se alzaba ya hace alrededor de cien años el Hotel Francia, ejemplo de la arquitectura finisecular decimonónica, exponente del afrancesamiento estilístico de la arquitectura ecléctica porfiriana, diseñado y construido por el maestro Refugio Reyes Rivas. El edificio con un espacio al centro del conjunto posee en sus fachadas dos cuerpos con numerosas entrecalles destacando la de la esquina ochavada y rematadas por cornisamentos sencillos; los paños de los muros muestran las franjas de sillería en relieve a la usanza clásica y los remates de los vanos exhiben sobre sus dinteles arcos y frontones de cierto aire renacentista, acentuados por la presencia de mascarones de rostro seráfico.

Por mucho tiempo el Francia fue referencia urbana de nuestra metrópoli, incluso después de convertirse el callejón en la primera cuadra de la Avenida Francisco I. Madero, así como la plaza misma -que ahora se le conoce como la <<Plaza de la Patria>>- y el paisaje cultural, han sufrido una metamorfosis en todo su aspecto material; el mismo alojamiento ha experimentado algunas modificaciones aunque en esencia, se conserva.

Más hablando de hoteles, el Francia, es uno de los primeros y sobresaliente exponente en la urbe acalitana, de aquellos dedicados al sano ocio y al esparcimiento. Observando el centenario Hotel Francia, podemos intuir aún entre sus elementos tradicionales de composición, las maneras de utilización espacial del viajero moderno. Cierto es que el bloque se utiliza ya como tienda, restaurante y bar, sin embargo, no es difícil imaginar cómo los visitantes podían asomarse desde sus habitaciones y disfrutar de la vista al jardín que terminó por ocupar el originalmente desnudo solar de la plaza principal de Aguascalientes.

Es grato también traer a la memoria el deambular en el espacio en donde alrededor de él se encontraban dispuestas las habitaciones. El hotel terminó por ocupar un lugar privilegiado en el centro de la ciudad, compartiendo desde su esquina, una plaza sobre cuyos viejos paramentos se despliegan el Palacio Municipal, el Palacio de Gobierno y la Catedral, sin contar el ahora Palacio Legislativo -originalmente otro hotel, el <<París>>, obra de Reyes también, y que acusa en su nombre la proveniencia de su influencia formal-.

El Hotel Francia es una finca que otorga memoria al sitio en que se encuentra, su presencia es ya indispensable, sus formas son referencia de un periodo y de un estilo propio de su tiempo, sitio y de la manera de pensar de los habitantes de finales del siglo XIX y principios del XX. Actualmente los hospedajes se repiten en nuestra capital, y si, pueden tener más amplitud, servicios, comodidades y atractivos, pero ninguno posee el encanto del elegante Hotel Francia que radica en su capacidad de formarse uno con su contexto a la vez que haciéndolo, lo engrandece.

Desde su apertura en la segunda década de la pasada centuria, el hotel proporcionó un servicio de primera, sin embargo para 1965 los señores Juan Morales y Juan Andrea participaban que se llevaría a cabo una reconstrucción a todo el conjunto. Catorce meses después nuevamente se abría al público el sábado 16 de abril de 1966. El renovado Hotel Francia se convirtió en excelente conjunto de suites; con servicios de peluquería, de belleza, agencia de viajes, restaurante, cafetería y bar. Además de la <<torre> del arquitecto Antonio Gracian Pérez, con acceso por la Madero y estacionamiento para cincuenta autos, varios niveles para ochenta habitaciones y un salón para banquetes.

El Hotel Francia, no es un testigo mudo, es un inmueble que entabla un diálogo con el entorno y esboza una narrativa con vecinos ilustres. No se amilana ante inmuebles de jerarquía política o religiosa, es un ejemplar digno y a la vez respetuoso, adjetivos que iban bien al Aguascalientes del momento de su manufactura y a los que esperamos seguir procurando para definir nuestra cambiante condición -lo natural en las urbes contemporáneas- a manera de urbe y como comunidad.