Noé García Gómez

Dicen que una mentira repetida mil veces, se comienza a pensar que es verdad, nuestra clase política utiliza constantemente este artilugio, cuando no miente descaradamente, hace uso de tecnicismos y mareos del lenguaje para no decir de manera clara la realidad. Es lo que ocurre con los famosos bonos para la infraestructura educativa.

En medio de la asamblea de la CONAGO el mismo presidente y su equipo operaron el acuerdo para que los gobernadores apoyaran la contratación de deuda pública para equipar al sistema educativo. El término que utilizan la emisión de certificados de infraestructura, cuando se les replica con la palabra deuda, se ofuscan y tildan de ignorantes. Pero en español, emisión de certificados, bonos, instrumentos financieros, herramientas bursátiles son sinónimos y aristas de crédito, que dicho sea de paso están sustentados con los recursos del ramo 33.

Pero como en esas fechas estaba de moda el tema del aniversario de la película “Volver al Futuro” el ocurrente nuevo Secretario de Educación dijo “lo que se hace es traer recursos del futuro al presente. Entonces, en lugar de tardarnos 20 años en gastarlos, lo hacemos en tres años, generando el mayor programa de infraestructura educativa para poner en buenas condiciones las escuelas” a mí me suena a deuda.

El otro discurso dicen los impulsores, “no se le puede regatear recursos a la educación” contestó, el manejo de los recursos destinados al desarrollo de nuestros niños y jóvenes es un tema serio, delicado y de gran relevancia, no es algo que se pueda avizorar en solo 40 días, que fue el tiempo que se llevó el acuerdo en la CONAGO y el Congreso del Estado de Aguascalientes lo analizó, discutió y aprobó, bueno quitemos los términos discutió y aprobó, dejemos solo lo aprobó. Los recursos de la educación son asunto delicado y mezclarlos con intereses de la Bolsa de Valores no pareciera lo mejor.

Lo triste es que a la oposición los encantó la flauta mágica de los recursos, tanto gobernadores de todos los colores, como diputados locales cedieron (salvo dos honrosas diputadas) algunos hicieron argucia del cantinfleo legislativo, subir a tribuna y oponerse en el posicionamiento, pero a la hora de votar apretaron el botón para hipotecar recursos educativos.

Dicha decisión podría compararse a la polémica deuda contraída por la LIX legislatura local, lo grave hoy es que no lo dicen claramente y es con recursos educativos.

Pero además, no dijeron, ni quedó claro ¿Quién manejará dicho recursos? ¿Cuáles son los criterios para determinar qué escuelas y qué requieren? ¿Cómo será el proceso de licitación, adquisición y entrega de la infraestructura requerida?

Me quedo con las interrogantes lanzadas por Alma Maldonado, investigadora del DIE-CINVESTAV en su detallado artículo Hipotecando la Infraestructura educativa “¿Dejamos en manos de la Bolsa Mexicana de Valores, una entidad privada, el manejo de algo tan delicado como el dinero público que se destinará a infraestructura educativa en las próximas décadas? ¿Hipotecar de esta manera el financiamiento de la infraestructura educativa a cambio de liquidez es la mejor vía?”

Lamentablemente, la cultura del mexicano es el dispendio y endeudarse con lo que no tienen, hoy en medio de un complicado panorama económico nacional, unas elecciones locales y federales en puerta se echa mano de los recursos futuros.