CIUDAD DE MÉXICO 19-Mar .- Por fin Ignacio Ambriz encontró la fórmula para que el América pueda funcionar bajo su esquema táctico; le costó, tuvo que despojarse de todo tipo de sentimentalismos y críticas, pero al final su 11 inicial le está dejando dividendos.

El portero Hugo González lleva tres partidos como titular en la Liga MX, mismos que el América ha ganado de manera consecutiva. Ayer dio cuenta del León con marcador de 2-1 y nuevamente hizo pesar el Estadio Azteca, que sigue con la remodelación a todo vapor.

Estas Águilas se vieron más sueltas, con un buen trato de balón y sobre todo certeras en sus pases y jugadas.

Por momentos complicaron al cuadro visitante y los hermanos Tena, Luis Fernando y Alfredo, no supieron qué hacer. En los primeros 30 minutos dejaron que Rubens Sambueza se despachará a placer, caracoleando por las dos bandas.

Y el capitán no tardó en hacerles la travesura, al minuto 33 le dio pase a Oribe Peralta, quien puso el 1-0, como preámbulo de lo que venía.

William Yarbrough sacó sus mejores lances para evitar que las Águilas incrementaran la cuenta.

La única manera que encontró el León para frenar las llegadas de los azulcremas fue hacer una fuerte marcación por zona, que por momentos dejó sin opciones a los pupilos de Ambriz.

A pesar de haber tenido una semana llena de actividad con tres partidos en siete días, los hombres de peso de las Águilas lucieron enteros y con una gran fortaleza mental.

Los Esmeraldas reaccionaron con una anotación de Elías Hernández al 51′, pero el gol sólo sirvió para que el América se fuera con todo tras su presa.

El ingreso de Michael Arroyo refrescó la zona de definición, y los últimos minutos del encuentro fueron vibrantes, cada uno tratando de tomar el mando.

Una falta sobre Peralta en el área y el árbitro no dudó en marcar penal, ahora no hubo reclamos ni dudas, y desde los 11 pasos, Andrés Andrade hizo temblar hasta a su técnico, por la forma en que amagó para tirar, al final llegó el 2-1 al 77′ para darle forma a la victoria, que también se construyó de la mano de González con dos atajadas que le dieron a su zaga la tranquilidad de saber que atrás estaba para cubrirlos.

Parece que vendrán tiempos de serenidad para Ambriz, quien por fin dejó atrás el estigma de no saber ganar en casa.

La columna vertebral del América pasa por buen momento y esta madurez les llegó justo cuando vienen los tiempos de apretar en la búsqueda de puntos, esta vez no quieren quedarse fuera de los cuatro primeros y tampoco lejos de la meta de las 30 unidades, que ha sido una exigencia en la era de Ricardo Peláez.