Una boda llena de color, algarabía y muy mexicana. Así fue la que protagonizaron Néstor Uriel Gutiérrez Jiménez y Herma Selene Monreal Contreras.
El novio, ataviado con su impecable traje de charro, encabezó la marcha nupcial acompañado de sus padres J. Guadalupe Gutiérrez y Alicia Jiménez Armas, hacia el altar del templo de San Antonio de Padua, recinto elegido por ambos para celebrar su amor.
Al lado de su mamá, Herma Contreras, la novia fue entregada a su compañero de vida, ante la mirada del presbítero que ofició la santa misa y de los cientos de invitados, entre ellos la Asociación de Charros Gutiérrez Jiménez A. C., que engalanados con sus mejores vestidos, hombres y mujeres acudieron a la iglesia.
Sus padrinos de velación, Mary Reyes Morán e Ignacio Jiménez Armas, fueron los principales testigos del juramento que realizó la pareja de enamorados y por medio del cual fueron declarados como marido y mujer.
A las afueras del recinto, los hombres, con sombrero en mano, formaron una valla y que al paso de los recién casados, alzaron como muestra de congratulación.
El festejo para esta unión santa, se llevó a cabo en el Rancho La Plenitud, al que acudieron sus seres queridos para manifestarles su felicitación y sus buenos deseos.