NOÉ GARCÍA GÓMEZ

El pasado domingo dijimos que se venía el súper martes electoral mexicano, que lo que ocurriera en esas cuatro elecciones repercutiría en todo el país rumbo a la elección presidencial del 2018; los resultados y como se dieron sin duda es algo que se tiene que reflexionar seriamente. Pero no una reflexión individual, se tiene que realizar colectivamente y en las diversas instituciones, ya que fue todo menos una fiesta cívica.

Hay un dicho que dice “las reglas electorales se deben hacer pensando lo que harán los antidemocráticos” o mejor dicho el sistema electoral tiene que diseñarse sabiendo que alguien lo pretenderá violar. El problema es que en México cada elección que pasa surgen nuevas maneras para quebrantar no sólo la ley, sino la civilidad mínima que un ejercicio democrático se esperaría.

Dice Mauricio Merino “hace tiempo las jornadas electorales dejaron de ser fiestas cívicas, para convertirse en batallas campales… más dinero gastado ridículamente, más clientelas electorales, más mensajes de odio. Eso no es democracia”.

¿Pero que “novedades” antidemocráticas vimos? Enumero algunas:

1.- Los operadores infladores: después del enorme desgaste de las casas encuestadoras para hacer el trabajo sucio, vendiendo su marca al mejor postor y poniendo las cifras que querían. Hoy la novedad fueron los articulistas, presentadores de noticias o editorialistas que hablaban de las bondades de tal o cual candidato, el mejor ejemplo fue el cómo inflaron superficialmente al candidato del PRD en Edomex, pintándolo como una agradable y fresca sorpresa, se llegó a generar más opiniones que de los mismos punteros, todo con el fin de restar votos a la candidata de Morena, y creo que lograron su objetivo.

2.- La renta de candidaturas y partidos: sin duda la candidatura de Juan Zepeda fue una candidatura cómoda al PRI, haciendo el trabajo sucio y como gatillero a sueldo, lanzando tiros con el objetivo de desgastar. Pero en Coahuila ocurrió algo parecido, pero allá con partidos, el PRI se alió con 7 partidos, además creó el Partido Joven con Rubén Moreira, simulando un rompimiento pero que tenía el objetivo de desdoblamiento.

3.- El engaño de las tarjetas: La efectiva, la tarjeta Rosa, tarjeta Joven, etcétera, que tenían la finalidad de comprar el voto, se les entregaba con la promesa que si se ganaba en la sección, casilla o colonia se le depositaría un dinero pasando la elección. Pero pronto se dieron cuenta que dichas tarjetas no contaban ni con chip, ni con banda magnética que pudiera ser funcional para carga de dinero, pero el objetivo era engañar y crear expectativa en los más vulnerables y necesitados.

4.- La cargada de funcionarios: en Edomex el peregrinar de funcionarios de primer nivel, con todo su personal fue la constante, repartidos por zonas se dedicaron a “trabajar” oficial y extraoficialmente, en Coahuila en cambio lo que ocurrió fue desde el gobierno del estado, el descaro fue grotesco.

5.- Inhibición del voto: soldar puertas donde se instalarían casillas, reparto de volantes apócrifos donde supuestamente la autoridad electoral instruía acciones en caso de ataques armados, cabezas ensangrentadas de cerdo, grupos de asalto en las casillas, policía estatal entregando falsos citatorios de la Fepade.

Todo lo anterior son cuchilladas que los actores políticos dan a la democracia, cuchilladas que generan heridas, heridas graves espero y no sean mortales y que pronto se encuentren curadas.

Una medicina que ayudaría a cicatrizar esta grave herida a la democracia es que se pida limpieza en los resultados in importar el partido implicado, lo mismo en Edomex, como en Coahuila, y algunos municipios de Nayarit.