CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- Iván Gabriel Aguilera Salas, el hijo mayor de Juan Gabriel, es el heredero universal de todos los bienes del cantante, aseguró Jesús Salas, ex manager y tío del beneficiario.
“Todas las cosas de valor se las dejó a su hijo Iván; después de que pase todo esto se procederá a que se abra el testamento y se haga entrega de todos los bienes”, afirmó Salas, quien es hermano de Laura, madre de los hijos del cantautor.
Añadió que “El Divo de Juárez”, a quien hoy se le rendirá un homenaje en Bellas Artes, dejó todo a su primogénito porque confiaba en él y sabía que no iba a desamparar a sus hermanos.
“Estaba seguro de que se encargaría de hacer entrega a todos, como debe ser con sus hermanos, de compartir con ellos la herencia que su padre le está dejando”.
Además de Iván, de 27 años, el artista tiene a Joan, de 26; Hans, de 25, y Jean, de 24, quienes son muy unidos.
Un integrante de la familia aseguró que la razón por la cual Juan Gabriel heredó sólo a Iván es porque es su único hijo biológico.
“Juan Gabriel los amó a todos por igual, pero Iván fue el que lo seguía siempre y así se quedó a trabajar con él, eso quiere decir mucho y si no hubo herencia legal para los otros, pues como que deja en claro que Iván es el único hijo de sangre, eso es algo que nunca ha querido aclarar la familia, pero es la realidad”, afirmó la fuente, que prefirió el anonimato.
-¿No hubo nada para los otros hijos… él va a apoyar a la familia?, se le cuestionó a Salas.
“Claro que sí, son unos hermanos que se adoran, que se cuidan, que se apoyan siempre. Él (Iván) es como el otro papá de los hijos de Juan Gabriel”.
-¿Hubo algo especial para Laura Salas, la madre de los muchachos?
“¿Algo especial? Sí, bueno, canciones que le compuso, algunas inéditas y otras que le cantó. Por supuesto, Iván la va apoyar económicamente. Todos son unos soldados con su madre. No la deja ninguno, todavía viven todos con ella, menos Iván que está casado”.
-¿Qué le dejó a usted, cuál fue su herencia después de tantos años a su lado?
“A mí me dejo su amistad, su cariño, sus cositas personales y me dejó la responsabilidad de cuidar de sus hijos. No me dejó nada con valor económico, son cosas con valor emocional, moral. Me dejó su computadora, sus libros, una iPad con su música, sus cuadernos, una cosita (medalla) que se colgaba de Ganesha, una deidad hindú que traía siempre puesta”.
-¿(La medalla) Se la dejó porque era muy importante para él?
“Sí, la traía siempre con él colgando y pues bueno, yo la recibí con mucha emoción y con mucho sentimiento porque nunca pensé que un día la iba a usar yo, ni tampoco pensé que yo iba a recibir sus cosas personales”
-¿Y qué significó para usted Juan Gabriel?
“Para mi significa mucho, porque yo nunca hablo ni digo nada, hasta ahora, pero yo soy su otro yo y él era mi otro yo, claro, sin cantar”.
-¿Qué le aprendió luego de tantos años de haber convivido con Juan Gabriel?
“Aprendí que no hay que preocuparse de nada, porque todo lo malo pasa y todo lo bueno se queda”.
-Los cuadernos que le dejó están escritos de su puño y letra, ¿qué contienen?
“Pues vienen muchas cositas que no he tenido tiempo de leerlas, son cosas que anotaba, cosas personales, no sé qué realmente sea porque las recogí y siguió todo esto (los preparativos del homenaje) y no he tenido tiempo de ponerme a verlo. Me dejó también su iPad con toda la música que escuchaba, cosas que trae uno siempre en sus viajes. Todo eso me dejó y esa es mi herencia”.
Ya esperan a Juanga en Bellas Artes

Desde ayer, Alberto Aguilar ya rondaba el Palacio de Bellas Artes, entre fans y vendedores ambulantes.
Los vendedores locales, preparados como siempre para cualquier evento, ofrecían fotomontajes del ídolo situado frente al edificio y al interior de él con una leyenda: “Juan Gabriel 1950 – 2016”.
Un grupo de más de 100 personas se congregó desde antes de mediodía alrededor de un altar que montaron frente al Palacio, en el que situaron imágenes del cantante y unas bocinas pequeñas con las que se auxiliaban para cantar “El Noa Noa”, “Así Fue” y otros éxitos.
Aunque llovió entre las 13:00 y 14:00 horas, y nuevamente a las 17:00 horas, los seguidores del Divo de Juárez se refugiaban bajo la entrada de Bellas Artes y desde ahí seguían cantando.
A esa hora, los organilleros que usualmente habitan la explanada, hacían sonar “Amor Eterno” con sus manivelas.
Los ambulantes comenzaron a hacerse más notorios hasta después de las 18:00 horas. Con fotos a 10 pesos y pósters a 20, los vendedores ofrecían su mercancía mientras cantaban la canción en turno.
Cuando el cielo del Centro Histórico ya empezaba a oscurecer, llegaron quienes intercambiaban camisetas por 100 pesos. (Agencia Reforma)