Es fundamental la formación humanista

Vivimos una emergencia educativa, que requiere una formación humanista y personalizada, que enseñe a los alumnos a pensar, a razonar y a criticar, a ser partícipes del cambio que requiere una mejor sociedad.
Hay que educar para ofrecer hombres y mujeres que sepan servir, que no sólo busquen el éxito, el prestigio, la fama, el dinero, el poder. La tarea es formar integralmente hombres y mujeres de bien: buenos ciudadanos, buenos padres y madres de familia, buenos políticos, buenos parroquianos, buenos empresarios, buenos sindicalistas, buenos locutores de medios de comunicación, buenos juristas.
El Pbro. Raúl Sosa Palos habló del XII Congreso Nacional de Escuelas Particulares, recién celebrado en San Luis Potosí.
Ponderó las propuestas de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Educar es formar a la persona, darle sentido, sacarla de sí para situarla en la realidad histórica con el fin de que participe conscientemente de ella en la construcción de una humanidad más justa, más fraterna, más solidaria.
Educar con una antropología humana, integral y trascendente; la centralidad de todo educador, de toda comunidad educativa, debe ser formar y trabajar para la transmisión de una verdadera experiencia humana. No se trata de comunicar sólo información, técnicas, sino de acompañar al educando, que es persona, a descubrirse persona: un ser en relación.
Educar con contenidos propios. La Iglesia es experta en humanidad, tiene una antropología cristiana precisa que se debe conocer y transmitir.
Educar en un continuo y profundo diálogo entre fe y razón; es necesario salir del racionalismo imperante, con el fin de elevar a la razón más allá de sí. El hombre no sólo es razón: es trascendencia, es partícipe de un Proyecto Histórico de Salvación que le da sentido y fundamento.
La educación integral debe iniciar con los fundamentos filosóficos, e incluso teológicos; éstos marcan los principios esenciales de la persona y le dan rumbo. Es urgente que las instituciones educativas promueva una nueva cultura basada en esquemas y valores profundamente cristianos.
Recordó que el Papa Francisco ha insistido en la importancia de educar la mente, el corazón y las manos, pues no basta la razón, sino que hay que desatar precisamente “la pasión por educar”.