Una buena y otra mala

Aguascalientes se encuentra en la encrucijada de aprovechar su potencial de energía solar que le posiciona entre las cuatro ciudades del país con mayor recurso aprovechable, y a su vez revertir los riesgos para la población que ocasiona la alta radiación UV, cuya medición en el verano pasado le ubicó en un nivel preocupante de 10 puntos en la escala del 0 al 13.
El doctor Manuel Ignacio Peña Cruz, profesor investigador del Centro de Óptica (CIO) en Aguascalientes, expuso que la región es relativamente alta, tiene poca dispersión de moléculas contaminantes o vapor de agua en el aire, y mantiene un clima seco, propiciando que la radiación solar atraviese la atmosfera con facilidad.
Las mediciones de radiación UV perjudiciales para los seres humanos, que pueden provocar afectaciones en la piel con manchas e incluso cáncer en una etapa avanzada de daño, tienden a incrementarse, por lo cual resulta fundamental emprender campañas de prevención.
“Las quemaduras solares pueden considerarse un mal menor, pero deja repercusiones a largo plazo, pues la exposición es continua, pero esto se puede solucionar con pasos sencillos como usar manga larga, aplicar cremas de protección solar con un factor de 50 por lo menos. Los rayos ultravioleta no se ven a simple vista, y suelen traspasar aun en días nublados, esta cultura ayudaría mucho”.
El investigador destacó que la industria y otros sectores productivos asentados en la entidad pueden elevar su competitividad al aprovechar el recurso, mediante el uso de sistemas y creación de tecnología termosolar, que daría gran rentabilidad en el caso de generación de energía eléctrica y calor de proceso.
Subrayó que en la actualidad el aprovechamiento de la radiación se ha focalizado en el calentamiento del agua, impulsado a través de programas gubernamentales, pero aún tiene un gran mercado; sin embargo, es prioritario que se pase a un siguiente nivel, donde las empresas se decidan a invertir con la seguridad de que el costo de la implementación resulta redituable a largo plazo con ahorros significativos en el gasto de combustibles que tienden a una fluctuación.
En el caso de las energías renovables o limpias, se avizora una disminución del costo de instalación y operación de los sistemas, gracias a las disposiciones de ley que obligarán al uso de un porcentaje de energías alternativas en los procesos, agregó.