Los candidatos a puestos de elección popular todavía pueden corregir su plataforma política, a fin de superar el ambiente sofocante de desconfianza en las instituciones; es fundamental que proclamen los valores de una genuina democracia pluralista, justa y participativa, destacó el obispo José María de la Torre Martín.

Mencionó que el estado vive efervescencia política  y social; “el tránsito a la democracia ha implicado experiencias de encuentros y desencuentros, de logros y fracasos, los cuales hay que valorar, aprender de éstos y generar actitudes nuevas que permitan a todos decidir el rumbo de la historia”.

Todos, padres de familia, maestros, autoridades civiles, pastores de las distintas iglesias, medios de comunicación, etc., “debemos promover a través de nuestros esfuerzos educativos, la cultura de la democracia”.

Añadió que se debe enfatizar particularmente el vínculo que existe entre derechos y obligaciones de las personas.

Dijo que las elecciones del próximo cinco de junio son una magnífica oportunidad para reflexionar acerca de esta responsabilidad civil, debido a que cada vez es más  urgente acompañar e impulsar desde su misión de pastores, el proceso democrático del país.

Declaró que para un católico hay valores no negociables, que deben ser promovidos y protegidos, especialmente por quienes se dedican a la política, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta el fin natural; la familia fundada en el matrimonio de hombre y mujer, la libertad de la educación de los hijos, y la promoción del bien común en todas sus formas.

Los candidatos deben tener un perfil ético mínimo de honestidad, del conocimiento de las necesidades de la gente, del compromiso con la democracia y la justicia, capacidad suficiente, porque no basta la buena voluntad; sensibilidad por los pobres, por los más desprotegidos.

Antes de votar razonen si ese candidato reúne estas características, recomendó al señalar que “si no encontramos al idóneo, votemos por el menos peor”.