Llama el obispo José María de la Torre Martín a los candidatos a puestos de elección popular, a ajustar su reloj moral, no son claros en su discurso; hasta ahora la mayoría dice estar en contra del aborto y a favor del matrimonio natural, pero también aclaran que son muy respetuosos de la ley; son muy obsequiosos con las decisiones internacionales, aunque vayan en contra de los valores familiares.

Mientras no hablen con claridad, ni fijen abiertamente su postura, sin darle vueltas, crecerá la desconfianza del electorado, y la confianza es la base de todo, subrayó el Pastor al destacar que deben presentarse como son para que después no venga el desencanto.

Asimismo, arremetió en contra de las recientes reformas a la NOM 046, que en violaciones permiten el aborto, aun sin el consentimiento de los padres, de los 12 años en adelante, y sin dar parte al Ministerio Público, para investigar y castigar al responsable del delito de violación.

Consideró paradójico, que se debe tener mayoría de edad para entrar a los antros, para beber, para fumar, pero no para abortar.

Censuró el hecho de que no se haya tomado la opinión de los consejos de bioética, de los padres de familia, de las asociaciones religiosas, pero sí la de los industriales, la de los comerciantes, la de los productores, hasta la de los miembros de la AA.

Hizo hincapié en que con tiempo se le solicitó al presidente Enrique Peña Nieto, con miles de firmas, que no publicara las reformas a las NOM 46, pero no hizo caso y las publicó en el Diario Oficial de la Federación, el pasado 24 de marzo, promoviendo una salud veterinaria, para mandar a las niñas al rastro, y para que el aborto sea exitoso, deben salir las extremidades superiores, inferiores y la cabeza, utilizando agua de sal, pinzas o succionadores.

Preguntó que dónde guardan los miles de embriones destazados, si los congelan, los entierran o los utilizan para hacer shampoo.

Lamentó que nuestros diputados estén más interesados en la Feria que en objetar dichas reformas.

Afortunadamente, dijo, sí se contempla la objeción de conciencia, pero eso sí, si en un hospital el personal se niega, se manda a la criatura a otro, y al final de cuentas el aborto se hace, concluyó.