Hasta pronto, Manlio

David Reynoso Rivera Río
Hace ya un par de días, Manlio Fabio Beltrones presentó su renuncia como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. Su magistral discurso merece ser analizado, razón por la cual decidí dedicar este espacio a las ideas que vinieron a mi mente mientras se despedía del más alto cargo al que puede aspirar cualquier militante que ame a su partido.
El electorado mexicano es, quizá, uno de los electorados más complicados del mundo. Es por ello que infinidad de politólogos, sociólogos y filósofos han intentado describir el comportamiento del mexicano al votar y resulta para ellos indescriptible en ocasiones. Alejandro Moreno compiló una brillante obra que me permito recomendar, titulada “El votante mexicano. Democracia, actitudes políticas y conducta electoral”.
Del análisis propio, me permito traer a colación el hecho de que en los últimos años hemos observado la manera en que varios estados de la república han logrado posicionarse en los más altos estándares de calidad de vida, seguridad, generación de empleos, entre muchos otros; sin embargo, al llegar las elecciones, el grueso del electorado parece no ponerlo sobre la balanza. INSISTO, no se trata de que cierto partido se mantenga o no, se trata de reconocer cuando las cosas se han hecho bien y otorgar un voto de confianza-congruencia a la continuidad del trabajo bien hecho, en caso de que se presenten los candidatos bajo esas circunstancias.
Lamentablemente, existen en la actualidad personas, partidos y organizaciones que se han dedicado a explotar la mala información o desinformación en todo tipo de medios y especialmente a través de las redes sociales, para generar sentimientos de odio en los que afloran expresiones que atentan contra ciertas libertades o preferencias. Observamos, con enorme preocupación, sucesos y actitudes lamentables, ya que existen individuos que alientan estas deleznables conductas, mismas que acaban dando pie a sucesos como los acontecidos en Oaxaca en días pasados, donde intentan que impere el caos y se olvidan que existe un Estado de Derecho por el que luchamos millones de mexicanos diariamente.
Coincido con el ex presidente Beltrones; hoy en día, lo que está en juego no es la numeralia electoral, lo que está en juego es, ni más ni menos, el proyecto de Nación para el Siglo XXI. México y Aguascalientes requieren una nueva política, no requiere únicamente de gobiernos unipartidistas ni se trata de “panaceas pseudo independientes”. Manlio habló también al respecto de una figura interesante que aún no se ha puesto en marcha, los gobiernos de coalición, los cuales fueron impulsados en su trayecto como legislador y a los que dedicó hace ya un par de años un libro cuya lectura también recomiendo ampliamente.
La nueva política requiere perfiles serios, preparados y con un gran amor a su nación. No se trata de exigir únicamente espacios para los jóvenes, si éstos no cuentan con las capacidades para desempeñar puestos; ni mucho menos de excluir a los grandes cuadros que seguro estoy, pueden y deben aportar mucho a los distintos partidos políticos.
Se trata de comenzar equilibrando perfiles y que cada quien aporte lo que tenga que aportar. La nueva política requiere luchar, requiere no claudicar en el proyecto de nación que se ha venido construyendo y que tanto trabajo ha costado forjar a través de las reformas estructurales que paulatinamente vendrán demostrando sus bondades.
En el aludido discurso, bajo un excelso cierre, manifestó: “Dejemos el ligero discurso de que son los partidos los que ganan y démosle, como lo es, el triunfo a los mexicanos.” Hasta pronto Manlio, seguro estoy que existe aún mucho por hacer por nuestro país, tus acciones hoy son ejemplo de congruencia, responsabilidad al servicio público y la disciplina partidista.

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