Analine Cedillo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Tras regresar a casa de esas vacaciones de ensueño, descubres que en tu maleta no sólo trajiste ropa sucia y recuerditos. ¡Se colaron chinches de cama!
Redondas, del tamaño de una semilla pequeña, de color café rojizo y hambrientas de sangre, las Cimex lectularius se las arreglan para viajar en el equipaje e incluso en la ropa nueva.
Desde el hotel más sencillo hasta el más lujoso están expuestos a este tipo de plagas, explica Alicia Amezdy, socia de la compañía fumigadora Amezdy, que desde hace más de 25 años trabaja contra esta y otras plagas en Guadalajara.
“Cuando la gente viaja constantemente se puede contaminar tanto en el avión, como en el autobús, o en el sistema de transporte público que utilice”, agrega.
Normalmente, las chinches habitan en las camas, y ya que se pueden detectar a simple vista. Se puede comprobar su presencia en la habitación revisando las costuras de los colchones, las grietas o hendiduras de las bases de madera, en las conexiones eléctricas y detrás de los muebles y cuadros.
Puesto que no existen productos repelentes para mantener las chinches de cama a raya, la máxima recomendación para minimizar el riesgo de una plaga en casa es que, al llegar de viaje, hay que desempacar fuera de la habitación y lavar toda la ropa con agua caliente, incluso la maleta.
Los viajeros frecuentes son los más susceptibles de regresar a casa con alguno de estos indeseables bichos de cama.