Saúl Alejandro Flores

En Aguascalientes se vive una efervescencia en la discusión por el derecho humano al agua, la reforma que impide bajo ciertas circunstancias en caso de no pago el corte del abasto domiciliario, lo anterior con diversos matices ya que presentan un arma de doble filo al correr el riesgo de propiciar un hábito nocivo del no pago por los servicios, lo que a la larga traerá efectos negativos en la sustentabilidad del servicio y funcionamiento en los organismos operadores, pues no sólo es el caso de la concesionaria en dónde efectivamente hay aspectos en que se justifica por la ineficiencia en la facturación y cobro, sino que el impacto negativo sería lamentable en los municipios del interior, al grado de dejarlos en la imposibilidad de operar, orillando a que la única alternativa sea concesionar el servicio, véase el caso en Jesús María, en dónde sería lamentable que sea concesionada a la empresa en cuestión en vez de explorar otras modalidades de operación.

Es importante analizar si no vamos en la ruta que lamentablemente generó precedentes como las reformas del Partido Verde, que terminaron en animales sacrificados y en escuelas públicas sin material básico, conserjes ni seguros escolares, porque en el abuso los padres de familia omiten el pago y las escuelas comienzan a decaer, porque nunca pensaron en establecer mecanismos para obtener de alguna otra partida esos recursos.

En lo personal veo muy cerca ese riesgo de las reformas populistas, que con el afán de explotar necesidades y frustraciones ciudadanas buscan atraer electorado porque esa será una bandera en los próximos once meses en Aguascalientes que habrá elecciones, hasta el momento ningún partido ha planteado un esquema sensato y pertinente que visualice soluciones, lo digo en plural por que el problema del agua es diverso y en ocasiones fragmentado por lo que necesita análisis particulares y mecanismos de integración de soluciones.

¿Dónde está la propuesta que exhiba la negligencia en el trato con el adefesio de título de concesión?, porque insisto de concesión sólo tiene el nombre, jurídicamente no lo es, ni en sus elementos formales ni materiales de validez, además cuál será el esquema que rompa esa espiral viciada que ha impedido que se supere la ausencia de transparencia, aunado a replantear esquemas que contribuyan efectivamente a la sustentabilidad del servicio, no de la empresa, ni de los coyotes que lucran políticamente en los intentos de gestoría, el servicio no debe ser sólo en el abasto del agua en calidad y cantidad, en el alcantarillado y saneamiento, debe ahondar en el aspecto comercial y sus eficiencias, la facturación y medición, es ahí en dónde se exhibe la ineficiencia, porque de ser eficiente, en verdad no se presentarían toda esa serie de quejas y sinsabores que lo único que hacen es acaparar la nota distrayendo de otros problemas más severos que presenta el sector agua en Aguascalientes.

De nueva cuenta pregunto en dónde está la propuesta que defina una auténtica política del servicio en sus apartados de agua potable, alcantarillado, saneamiento y disposición y reutilización de aguas residuales, yo no la veo, lo único que se percibe es una reforma que sólo atiende el no corte, con una serie de proyecciones que pueden afectar la sustentabilidad y supervivencia de las finanzas municipales, principalmente la amenaza de que desaparezcan los organismos operadores municipales descentralizados, reitero sólo prohíben el no corte, porque no atienden a solucionar el fondo del problema, porque de solucionarlo y regularizar las características del servicio, no habría necesidad de desgarrarse las vestiduras por el corte y abusos de la empresa. Porque en efecto la empresa aprovecha no sólo las lagunas, sino los océanos legales que existen en el remedo de título, para de alguna manera además de ganar, solucionar algunas de las deficiencias de origen que presentaba el servicio, y a partir de ahí la empresa ha sabido aprovechar los diversos programas para obtener más ganancias, que vienen desde alegar baja eficiencia, cuando su eficiencia es mayor y poder calificar, desde hace muchos años ha obtenido esas ganancias entre otras. Y ¿qué han hecho los legisladores? ¿Qué han hecho los gobiernos municipales y los titulares de CCAPAMA?, los resultados y el escenario actual describe perfectamente lo que se ha hecho.

Si existiera una auténtica política hídrica municipal, la concesionaria no presentaría esos defectos en la prestación del servicio, el municipio recibiría una contraprestación mayor por concesionar, la calidad sería distinta y sobre todo la transparencia no sólo al ciudadano sería mayor, sino que también la transparencia de la empresa hacia la propia autoridad municipal sería una realidad, que permitiría definir un mejor servicio y delinear una buena empresa concesionaria. En ese sentido creen que eso convendría a municipios como Jesús María o San Francisco de los Romo que perfilan a ser intermunicipales, eso no les interesa a diversos actores políticos, no sólo porque no lo entienden, sino porque les da flojera explicar y bajo la estulticia de los nuevos parámetros de hacer campaña, es decir con mercadotecnia política buscan “bullets” que atraigan votos y les permitan ganar, no les interesa el agua, ni sus soluciones.

Por otro lado, tampoco se ha visto en la reforma los esquemas de regulación que eviten el mal servicio, ni que se garantice el aspecto ambiental, ni el buen uso agrícola, ¿dónde quedan los otros usos?, ¿dónde queda una política de gestión eficiente y sustentable?, definitivamente no, la realidad exhibe a unos legisladores que sólo fueron por el voto y sus causas finales, jamás fueron al origen y no se les ve interés alguno, simplemente porque no tienen el entendimiento de los riesgos futuros, ojalá existiera un actor o actores sensatos y honestos en visualizar y tomar el toro por los cuernos para establecer unas directrices que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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