CDMX.- Un par de agradables reapariciones se dieron ayer en la Plaza México: la del potosino Ricardo de Santiago y la de Las Huertas, ganadería que volvió tras 21 años de ausencia.
La bravura de los novillos criados por Rodrigo Barroso fue fundamental para que el novillero potosino luciera no sólo su valor sereno, sino sus recursos y la cabeza fría con la que resuelve los problemas y aprovecha las cualidades en la cara de los astados, a los que por momentos toreó con largueza.
Como casi todos los novilleros del país se le dificulta matar, y por eso lo que pudo ser mínimo dos orejas quedó en un par de salidas al tercio.
Sin haber cortado trofeos puede erigirse como el mejor novillero de los festejos sin picadores.
Voluntad no le faltó a Isaac Fonseca, quien incluso alargó de más sus faenas, y Marco “Tato” Loaiza dejó ver que aquellas dos orejas que le dieron hace poco más de un mes fueron engañosas. Ayer no supo qué hacer.
Al final saludó en el tercio al joven Rodrigo, quien invitó al palco de ganaderos a sus tíos Barroso, Fernando, Germán y Juan Pedro, todos ganaderos de primera línea.