Hace historia

CDMX.- Coldplay cerró con broche de oro la última jornada del Festival Glastonbury con un espectáculo repleto de explosiones de brillo y color que elevó el espíritu de los asistentes, a quienes no les importó empaparse con la lluvia.
La banda, que se convirtió en la primera en encabezar el cartel en cuatro ocasiones (2002, 2005 y 2011) subió al emblemático escenario Pyramid en la localidad de Somerset, en el suroeste de Inglaterra, para abrir su show con “A head full of Dreams”.
El cantante Barry Gibb, ex integrante de la legendaria banda británica Bee Gees se unió al grupo en el escenario para cantar “To love somebody” y la emblemática “Stayin’ alive”. (Staff/Agencia Reforma)

Los hijos de Chris Martin y Gwyneth Paltrow, Apple y Moses, fueron coristas de la banda de su papá.

El estadounidense Beck rindió un tributo a los fallecidos David Bowie y Prince al interpretar “China Girl” y “1999”, respectivamente.

Vestida de negro, Ellie Goulding se lució con sus éxitos “Burn”, “I need your love” y “Anything could happen”.

El cantautor Jake Bugg presumió desde la zona de los camerinos sus momentos de preparación antes de subir al escenario.