Silvia Guerra

Estamos muy acostumbrados a ver las copas de vino en las mesas pero, ¿se han puesto a pensar por qué son como son o sea, por qué tienen el diseño que tienen?

El cáliz 

Es el recipiente en forma de “U” donde se contiene el vino.

La boca

Es la abertura de la parte superior del cáliz, su diámetro marca la concentración de aromas percibido. Este diámetro influye hacia dónde se dirigirá en la lengua el vino para degustar en menor o mayor medida los sabores dulces, amargos o salados de éste. A la hora de degustar el vino, como la boca es la parte más estrecha, la nariz recibe un golpe directo de ellos ya que están conjuntados en el cáliz.

El balón

La parte más ancha del cáliz se le llama balón y su tamaño tiene relación con los aromas del vino, su acidez y el grado de alcohol que se percibe. Así como puede potenciar las virtudes del vino, también puede hacerlos con sus defectos.

El tallo

Sostiene al cáliz, pero está diseñado para que la mano sostenga la copa a través de él sin tocar directamente el recipiente en donde se encuentra concentrado el vino, ya que cambiaría su temperatura.

El pie o la Base

Es la parte que sostiene al tallo y cáliz, nunca una copa debe sujetarse por su base, ya que esto se deja exclusivamente para expertos catadores.

La única copa que se permite ser tomada por el cáliz y con las dos manos, es la copa de cognac, ya que de esta manera y a través del calor de las mismas manos, el licor se calentará y tomará las notas adecuadas para poderlo paladear adecuadamente.

Si usted no toma, ¡no importa! Esto le puede servir como cultura general y para tener algo de qué hablar en la próxima reunión de amigos.

Que tengan una excelente semana.

El Poder de tu Imagen.

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