Doly Mallet
 Agencia Reforma

NUEVA YORK, EU.- Con casa llena se estrenó martes por la noche en Nueva York el primer musical mexicano, Children of Salt.
La obra, adaptación de la puesta original Niños de Sal, que se presentó en Monterrey por primera vez en 1994, fue inaugurada en el marco del Festival de Teatro Musical.
Los mexicanos que la crearon, Jaime Lozano (arreglista musical) y Hernán Galindo (dramaturgo), así como los productores Jorge de la Garza y Germán Cavazos, eligieron a Mauricio Martínez para protagonizar el musical.
La obra, dirigida por José Zayas, cuenta la historia de Raúl, quien nace en un pequeño pueblo costero y se va a la Ciudad de México a cumplir sus sueños para luego regresar a sus 40 años y cuestionarse las decisiones que ha tomado.
Similar a la vida del actor principal, quien se fue de Monterrey a los 18 años a estudiar actuación a Nueva York y luego regresó a México a triunfar.
Hace tan sólo unos días Martínez fue como público a apoyar a Jaime Camil y a Bianca Marroquín en su estreno en Chicago y les llevó mariachis a la salida.
Ahora fue su turno para ser aplaudido.
“Me sentí muy feliz y muy emocionado, sobre todo de sentir al público, de vibrarlo, de oírlo, de sentir su cariño. La obra ya estaba lista y lo que me faltaba era la audiencia, el apoyo de mis amigos”, dijo Martínez al final de la obra en una convivencia.
“Definitivamente me identifico con Raúl en su viaje, porque ahora regreso a Nueva York, que es como mi segundo hogar, a cumplir mis sueños. Y definitivamente Children of Salt es el proyecto más importante de mi carrera hasta el momento. Es histórico para todos nosotros presentar un musical hecho por mexicanos y protagonizado por un mexicano en la capital del teatro, estamos muy muy orgullosos”, celebró el actor.
El Pearl Theatre de la Calle 42 no solamente recibió público aficionado a los musicales, sino que asistieron las actrices Fernanda Castillo, Bianca Marroquín y Silvia Pasquel, quienes apoyaron al reparto complementado por Florencia Cuenca, Javier Ignacio, Barrie Linberg, April Ortiz, Joshua Cruz, Mario Cortés y Nicolás Baumgartner.
El drama, que contiene momentos trágicos con temas de drogas, sexo y desamor, tiene una narrativa compleja al contarse a base de flashbacks en distintas etapas de Raúl y sus amigos, empezando en la pubertad y saltando constantemente entre futuro y pasado.
Los actores deben mostrar en cuestión de segundos si son adultos, si son niños o adolescentes.
Martínez, quien luce barba, dijo que se siente cómodo y dueño del escenario en todos sus cambios, pero sobre todo disfruta del canto.
“Lo que más me gustó es que no necesitaban cambiar de escenario y que había muy pocos cambios de vestuario y solamente con la actuación te dabas cuenta de qué época esa y cuánto habían crecido. Eso se me hizo increíble”, contó Claudia, una de las asistentes que vino de México a ver a Martínez.
Children of Salt cuenta con 22 números bailables, claramente influenciados por la música latina y, al ser una obra situada en México, los acentos del reparto se acentúan y los diálogos de pronto incluyen palabras en español.
El musical tendrá una breve temporada, solamente durante el marco del festival, con funciones del 20 al 24 de julio y una más el 26 debido a la buena recepción del público.